No exactamente en ella, sino en el momento previo. Supongo que como todos. Tenemos un máster en hacernos a la idea de que el gran momento llegará, y aspiraciones comunes que se resumen en encontrarle el lado positivo al asunto. Asumir la muerte con tranquilidad y sosiego. Con entereza. Con dignidad y valentía. Sabiendo que lo que venga no importa, porque estamos preparados.
Es cierto que yo aún soy muy joven y que (presuntamente) tengo tiempo de cambiar esta visión que quiero compartir con nadie aquí hoy, pero creo que tengo claro que en mi caso, no habrá consuelo posible. Y tengo un argumento muy sencillo: mi madre.
Los ensayos de la muerte a los que nos sometemos cada año, esas gripes que nos tumban durante dias, las enfermedades pasajeras o duraderas, los momentos de debilidad... todos ellos me llevan irremediablemente a mi madre. Y es curioso porque nunca estuvimos especialmente unidos. Nuestra relación siempre fue un poco... problemática. Pero cuando estoy en la cama con fiebre, y mi temperatura corporal se declara anárquica, una profunda nostalgia hacia mi madre me embarga. Una nostalgia de algún lazo de unión que no estoy seguro de si llegó a existir, pero del que si estoy seguro que llegué a experimentar cuando fui niño.Mi abuela, en su lecho de muerte, cuando apenas podía distinguir a los familiares que la contemplábamos agonizar, entre discursos dementes e inentiligibles soltaba a veces la gran frase: "mamá", "mi mamá"...
Qué coño significará eso. No habrá consuelo posible. Cuando las cosas se tuerzan, siempre pediremos auxilio materno. Quizá lo que signifique es que Dios es una mujer, un poco puta.
No tiene nada que ver, pero me apetece transcribiros un poema que acabo de leer de Pessoa. Es el típico poeta del que has oído hablar y que sabes que debe ser bueno. Pero me acabo de leer su libro de un vistazo, pasandolo por alto porque tanta rima y tanto cliché en voz alta me ha puesto un poco de los nervios. Pero esto que os dejo a continuación si que me ha gustado. Menos mal:
"Lisbon Revisited" de Fernando Pessoa:
No: no quiero nada.
Ya he dicho que no quiero nada.
¡No me vengáis con estéticas!
¡No me habléis de moral!
¡Llevaos de aquí la metafísica!
¡No me pregonéis sistemas completos,
no me pongáis en fila conquistas de las ciencias,
de las artes, de la civilización moderna!
¿En qué he ofendido a todos los dioses?
Si tenéis la verdad, guardáosla.
Soy un técnico,
pero solo tengo técnica dentro de la técnica.
Fuera de eso, estoy loco,
con todo el derecho a estarlo.
No me fastidieis, por el amor de Dios
¿Me queríais casado, futil, cotidiano y tributable?
¿Me queríais todo lo contrario,
lo contrario de lo que sea?
Si fuera otra persona, os daría gusto a todos.
Así, como soy, teneis que aguantaros.
¡Iros al diablo sin mi!
¿por qué habíamos de irnos juntos?
No me cojais del brazo
No me gusta que me cojan del brazo.
Quiero ser solo. Ya he dicho que soy solo
¡Ah, que fastidio querer que sea de compañía
...
...
...
El poema sigue pero me he dado cuenta que no paro de cambiarle cosas y eso está feo. En realidad es un cabreo productivo mediocre, los he visto mejores, pero comparado con el rollito rima bécquer que había estado leyendo me pareció una maravilla. Ahora ya lo veo distinto. Pero eh, chicos, tiene buenas cosas. Me ha gustado lo del brazo. "No me cojáis del brazo, hijosdeputa". Entiendo esa impotencia. El hombre estaba loco y tenía todo el derecho a estarlo.
Eso es todo por hoy




