viernes, 29 de agosto de 2008

Y por qué cojones...?


Resulta que una buena amiga me hizo una pregunta importante. Si, y lo digo como si fuera algo jodidamente increible porque si somos francos, no todos los dias alguien te hace una pregunta importante, una de esas que te obligan a reflexionar sobre tí mismo y te ayudan a conocerte mejor.

La pregunta en cuestión era "por qué escribes un blog?" "por qué esa necesidad de desnudarte en público?"...

Bueno, la verdad es que yo ya me la había planteado vagamente alguna que otra vez, pero nunca me había sentido presionado externamente por nadie para obligarme a respondérmela. Así que me puse, y tuve que charlar durante un rato conmigo mismo. De esa charla, saqué un texto con el que correspondí por correo al suyo, ya que ella (tengo que decirlo) se tomó la molestia de hacerme su analisis y darme sus opiniones al respecto del asunto, antes de pedirme mis motivos.

Así que esta noche, cuando ella me regalaba los oídos sobre mi supuesta capacidad para expresar ciertas cosas... yo me escapé de ese terrible enemigo que es el halago para volverme a sumergir en lo que le escribí, y pensé que si de verdad yo quería ser honesto con mi respuesta y conmigo mismo, tendría que publicar aqui, para todos (o para nadie) lo que le respondí, así que... copio y pego, y acabo rápido... lo titulé "totalmente publicable" en contraposicion a su escrito, que me mandó bajo el nombre "publicando lo impublicable". Supongo que no es un documento de interés público, pero me importa tres cojones.




"(saltándome un poco las presentaciones...)...
Lo primero que tengo que decir al respecto es que lo que tú titulaste "publicando lo impublicable" me resume muy bien la impresión que tengo de todo el resto del escrito, y esa es la de: "falso". No me malinterpretes, no te llamo falsa a ti, ni te acuso de decir cosas que no pienses... más bien digo que tu escrito tiene un formato mucho más cercano al ensayo que a la confesión. Y admiro tu capacidad de expresión, pero esperaba de ti otra cosa, ya que creo que habíamos hablado de desnudos, y no de vestidos...


Lo que quiero decir, ya que hoy me noto algo parco en palabras, es que me parece contradictorio el formato en el que me escribes, tus formas, tu corrección verbal, argumental, y léxica. Me parece fría, certera, y calculada. Me parece impersonal.


No te tomes esto como una crítica. Tienes indudables cualidades intelectuales, lo demuestras cada vez que analizas las cosas, cada vez que escribes. Se te da bien escribir, de echo, pero yo no leo a los más cultivados de la real academia de la lengua, sino a los que considero que tienen el valor de expresar su alma.

Todo lo que me dices se contradice con la forma en la que lo dices. Consideras publicar algo personal como algo muy ajeno a ti, y sin embargo lo haces desde un tono y un formato perfectamente publicable y meditado de cara a la publicación. Eso es todo lo que tengo que decir a nivel personal.


Ahora hablaremos a nivel intelectual, sobre lo que pienso de lo que hay dentro de esas formas.Esto es más complejo. Digamos que no estoy para nada de acuerdo con tu análisis. No creo que mostrarse "a cielo abierto" y "deshinibirse" sea un reto actual, y que afrontar ese pudor nos lleve a trofeo alguno. Creo en ese sentido, que la inhibición es algo ajeno a nuestra condición biológica, que la represión de sentimientos, y el poner en práctica poses y estrategias, son necesidades que adquirimos al entrar en contacto con un sistema de vida concreto, creado a base de daños colaterales que conlleva el progreso y el avance social. EL verdadero "reto" en este sentido, considero que es conseguir huir de la presión a la que nos vemos sometidos de ese supuesto gran hermano en el que vivimos, y en el que tenemos que andar con mil ojos con todo lo que hacemos, mostramos, o decimos. Y el echo de que lo hagamos, en ningún caso, debe ser apreciado como un banal intento de gloria cara a la galería, sino como un verdadero gesto de valentía personal y de honestidad con nosotros mismos, para tener la posibilidad de saber que pensamos realmente de las cosas, para conocer nuestro cuerpo y no olvidar donde tenemos los lunares despues de tantos dias usando la ropa que sabemos que nos sienta mejor de cara a los demás.

NO se trata de nudismo gratuito, ni de apología de lo erótico del vouyerismo, ni de pornografía casera, sino de dejar de ser unos simples borreguillos del rebaño, y atrevernos a conocernos por dentro, sin miedo a que, al desnudarnos para observarnos, pueda haber alguien mirando.

Somos lo que somos, y lo más importante que podemos hacer en esta vida es averiguar quienes somos realmente...


¿Por qué digo que eso es lo más importante? porque parto de la premisa de que solo siendo honestos con nosotros mismos, sinceros con nosotros mismos, criticos con nosotros mismos... podemos serlo con el resto de gente. Lo más importante es saber amar, odiar, criticar, y hacer todas las cosas imaginables en soledad, desde uno mismo, para uno mismo. Y eso, afortunadamente, resulta ser también la mejor fórmula para poder hacerlo con el resto del mundo. Uno no puede ponerse en la piel de nadie, ni ser tolerante, ni respetuoso, si no es capaz de ponerse en su propia piel...


Ahora puedes estar preguntándote por qué cojones entonces necesito yo hacer un blog público. Pues bien, es cierto, podría escribir todas esas cosas en un archivo oculto de mi ordenador. Pero entonces me estaría facilitando ocultarlo en esa esquina inaccesible de mi privacidad, para yo mismo ir seleccionando que cosas de las que tengo quiero enseñar, y de ese modo, sin darme apenas cuenta, elegir y seleccionar que clase de YO de las posibles combinaciones, quiero mostrar al exterior, dependiendo del momento.

Y quizás así consiga lo que me conviene en ciertos momentos. Pero decidí hace tiempo que no quiero obtener siempre lo que me conviene, es decir, que no quiero ligarme al tipo de chica que a mí me gusta, ni que me admire el profesor que tiene que aprobarme... sino que prefiero arriesgarme a no gustar, y ser en todo momento el yo mismo más auténtico que pueda ser, a riesgo de que mi osadía destapista no resulte efectiva para mis propositos. Solo así puedo garantizarme que algún dia, alguien de verdad pueda decirme que me quiere, diciendo exactamente que me quiere a mí, y no a ninguna de mis combinaciones preseleccionada por mí.

Eso quiere decir que quiero poder escuchar a alguien decir que me ama, sin sentir la inseguridad y la necesidad de averiguar que es exactamente lo que ama de mi, y que espejismo o idea de mí, de las que yo mismo me he preocupado de ofrecerle, ha sido la que la ha cautivado.

Lo único que quiero es poder ser yo mismo, sin reservas, y sin miedo de que al serlo, y sentirme libre, alguien pueda llevarse un desengaño, y eso me lleve a mí a ponerme triste, o a sentir que decepciono, o que no estoy a la altura de mí mismo.

Por eso escribo un blog, y por eso me muestro desnudo. Porque quiero averiguar quien soy exactamente, y que mientras lo hago, los demas puedan ver (en la medida de lo posible) todo lo mejor y lo peor y más mediocre que puedo dar. Digamos que se trata de hacer una criba.

Y digamos que... estos son mis motivos. Espero que de algún modo satisfagan tu curiosidad. Y espero tambien que mi franqueza, y mi opinión sobre la dudosa relación de esos magníficos ilustrados como Jacques Lacan y sus teorias sobre los gadgets modernos, que consideraré para que nos entendamos como "poyadas y pajas mentales de psicoanalista" no te ofendan..."




En fin, ahí queda. Aaagur.

sábado, 23 de agosto de 2008

Atrapada

No me echará de menos. Uno no sabe muy bien por qué sabe ciertas cosas, pero lo que importa al fin y al cabo es que lo sabe.


Yo soy de esos


Aquella tarde venía yo en mi coche, mi pequeña cara b de ferrari, mi cochazo en la realidad paralela, la mierda de mi coche en realidad. Venia calculando todos los tipos de miradas que me regalaba cuando la pillaba despistada. Como de costumbre, mi capacidad de análisis se rindió muy al principio de la lista, así que me resigné a aceptar que jamás sabré como describirlas todas, pero podré al menos recordarlas.

Por eso sé que no me echará de menos. Conozco a la gente con capacidad de añorar, podría ganar varias copas en esa división dándole minutos a los suplentes. Además el azar, aliándose siempre con otros de su calaña, iguales o peor de cabroncetes, se las arreglan para hacer que algunas cosas ocurran siempre de la misma manera...

Así que la gente como yo, siempre recordará a gente como ella, que no nos recordará a nosotros nunca. Es como el ladrido para el perro o como el maullido para el gato... la soledad para nosotros. Quizás los animales también odien y amen con la misma facilidad esa capacidad onomatopéyica.


Aquella noche salí de copas con los compañeros de trabajo. Ya sabeis, una de esas cenas de empresa, en las que todos van predispuestos a desnudarse de sus roles y actitudes y mostrarse tal como son incluso al margen de sus máscaras caseras. Momentos ideales para demostrarle al que tienes todo el año al lado trabajando codo a codo, que quizás no sepamos si la hay después, pero que si que existía algun tipo de vida ANTES de la muerte. Momentos para olvidar que hay quien los espera en casa.

Yo me pregunté por qué a mi no suele esperarme nadie en casa. Nada grave: una ronda de chupitos y ya me estaba preguntado por qué cojones me hacía esas preguntas.


Pero era verdad aquello que ella me dijo alguna vez, - "te gusta hacerte guiños a ti mismo". Aquella noche me di cuenta cuando al entrar a los servicios del local, me miré como pude en el espejo, y el semblante de felicidad enlatada y con limón se me vino abajo, ruborizado, al tomar conciencia de que YO mismo... me estaba mirando. Luego... ya lo he dicho, vino la ronda de chupitos y al volver ante el espejo agaché la mirada, saqué mi sonrisa más irreverente, y haciendo un gesto con la mano pasé de largo, como quitándome importancia.

Digamos que lo consideré... en un cómputo global... todo un acto romántico.

... La típica historia del perdedor que comienza en un plano detalle del vaso de chupito vacío, cortando inmediatamente a un plano general, casi cenital, de la calle a la que el tio es arrojado a patadas, terminando en primer plano de su sonrisilla sangrante, con un leve paneo de seguimiento de la mano, justo cuando el tipo se saca una petaca de la chaqueta polvorienta y se echa un trago para acabar de hacer estallar su nauseabundo estómago... Ese tipo de historias que ella sabe que tanto me gustan.


En donde la vida supone en sí misma un claro éxito biológico, que los que viven puedan suponer un absoluto fracaso es todo un acto de rebeldía lacónica, y bucólica, y alcohólica, y melancólica, y poética... ¿no creen? Que bellas palabras.


En fin, ahora ella... supongo que diría lo de siempre: "que guapo te pones cuando bebes"... mientras cerraba los ojillos y ponía esa carilla burlona y sarcástica...


Me encantaba.


... si, bueno, ya me entienden, todo lo acabado en conjugaciones verbales de pasado suele tener el mismo valor o más que conjugar con cualquier otro presente simple, solo que me resta cierta responsabilidad y me aligera la conciencia.


Al final, cuando lluegué a casa, me masturbé pensando en ella. Pero en ella con aquellos con los que me engañaba, o con los que -si no lo hizo- le hubiera gustado engañarme. En fin, fue lo más obsceno que se me ocurrió, y lo más doloroso. Luego quedé plácidamente dormido entre pensamientos reveladores, soluciones a ciertas fórmulas universales e inimaginables, respuestas inalcanzables y utópicas, o simples palabras demasiado hermosas que dejé escapar sin reparo, porque si vienen... y existen... para qué retenerlas y analizarlas. Para qué? si al final acabaría recreandome en mis capturas y olvidándome de mirarlas y de aprender de ellas.


Recuerdo que entre esas ideas, estabas ella, a mi margen, siendo feliz con cualquier otro. Y al lado yo, recordándola, acariciando mis heridas...


No se lo conteis a nadie, pero no conseguirá que nada de lo que pasó pueda dejar de existir, mientras yo pueda recordarlo... Y ya sabeis:

Yo soy de esos.

miércoles, 20 de agosto de 2008

simple literatura


Hoy me he sentido especialmente bien en varios momentos del dia. Esto es mucho. Es mucho más de lo que se le puede pedir a un dia cualquiera, en una vida cualquiera, bajo cualquier condición. He sentido varias veces esa sensación cálida, y acojonante (por qué no?) de sentir belleza o magia pululando en torno a algo que podia ver, oír, escuchar.


Y no, no es que haya conseguido hacerle el amor a alguna chica bajita, divertida y loca, y entre las sábanas hayamos dejado caer alguna copa de vino rosado, mientras Jorge Drexler decía alguna cosa casi tan hermosa como las que no tienen palabras que las describan. Pero a falta de pan, buenos son los picos. Y a veces uno... hasta los prefiere.


Todo ha estado tan predispuesto a la armonía hoy dentro de mí, que he aguantado el sueño de nuevo hasta estas altas horas, buscando prolongar más el momento, queriendo plasmarlo todo en unas últimas palabras mías al respecto... que como suele pasar, al final no me veo con capacidad de decir nada que pueda hacer justicia a lo vivido, ni nada que evite que mis párpados se arriesguen a dejarme caer en los sueños que tuve anoche, esos de los que uno no querría tener que despertarse ni para ir a cobrar un buen cheque al banco antes de que cierre a las dos.


El amor...

el amor es...

el amor, es decir

el amor, osea... el amor.


El amor es ese que vosotros estais haciendo

El amor es ese que tú sientes

El amor es ese que tú vives

El amor es ese que tú deseas

El amor es ese que tú buscas

El amor es ese que tú esperas


El amor es eso...

y eso...

y... eso

El amor es eso, y todo lo demás -como dijo alguien que no recuerdo- es literatura.

sábado, 16 de agosto de 2008

que bien canto

Ya me habían dado las siete de la mañana. Cuando sufres transtornos del sueño es complicado saber cuando podrás volverte a dormir. La rubia triste me llamó a eso de las cuatro, cuatro y media. Estas cosas ocurren pocas veces, que el azar o lo que quiera que sea haga coincidir uno de esos dias con una llamada supuestamente inoportuna. Así que me pasé mucho más tiempo del que me recomienda mi deuda telefónica hablando con ella. Si, la llamé yo para que no se quedara sin saldo.
Como la seguí viendo triste, intenté estar activo, chispeante, despierto, sarcástico... intenté hacerla reír. Pero a lady casualidad no puede uno pedirle tanto. Así que le comenté que yo, a veces, hago un juego muy divertido que me ayuda a dormir: me pongo el mp3, cierro los ojos, y mientras hundo mi cabeza en la almohada, me convierto en el guitarrista del punteo de free bird, aquel tema mítico de Lynyrd Skynird. Veo a la gente a mi alrededor, con los ojos entrecerrados, sintiendo lo que estoy sintiendo yo, dejándose llevar. Luego soy Bunbury cantando "el extranjero" en un lugar exótico, en una noche calurosa en el norte de México. Noto como la gente entiende lo que digo, noto como cada arrancada de voz está significando algo, está diciéndome algo a mí, como si Búnbury o cualquiera de los demás me hubiese encargado a mí transmitirle eso a otra gente, y yo mientras lo hago pueda sentir que hago algo maravilloso: cantar como él. Aunque a veces también juego a ser yo mismo. Soy yo mismo con mi grupillo local en un bar del pueblo donde ya he tocado alguna vez, y donde están las personas que necesito que estén. Y cuando suena Iván Ferreiro y los piratas, pienso que dejo la batería, y digo unas palabras al micro, explicando que yo no poseo una gran voz, pero que en la música, tener capacidades vocales quizás sea el más estúpido de los requisitos. Y mientras lo digo pienso en cambiar "en la musica" por "en la vida", y luego pienso en cambiar "tener capacidades vocales" por "tener talentos, inteligencia..." Pienso en decir: "Capullos, en la vida no hace falta llegar a conseguir un coche mejor. Y no hay que ser el más gracioso, ni el que mejor escribe, ni el más ligón, ni el más feliz... hay otras cosas más importantes, y mucho más pequeñas. Y canto aquello de... "no volverás a ver la mirada triste del chico que observaba el infinito"
Después de aquella canción, recuerdo que tú me mirabas a los ojos, con los tuyos bien abiertos. Recuerdo que yo me bajé del escenario, sin apenas darme cuenta, y que mientras llegaba a ti algunos me miraban de forma extraña, otros se reían, y otros me daban alguna que otra palmada, mientras que tú seguías mirándome de esa forma, y medio avergonzada por mi determinación, me decías que habías engordado este verano. Y yo te respondía: "no se, pero tienes las tetas mas grandes"...
Y entonces tú te reías.
Y cuando tú te ries... todas las miradas del público desaparecen, se me caen los auriculares del mp3, y en el bar del concierto importa poco todo lo que haya dicho yo antes, así que hago una aclaración al micrófono: "olviden todo lo dicho, yo canto de puta madre".
Y antes de que de cuenta, ya estoy plácidamente dormido.

como iba diciendo


... en fin. Otro blog. Yo iba a llamarlo así, "otro blog". Luego pensé en lo de Palabras a nadie, que en realidad quiere decir "palabras a mí mismo". Si, este blog trata de las cosas que me quiero escribir a mí mismo. Y quien soy yo? pues nadie que importe. Así que el título me vale. Y además suena poético y parece que tiene cierta metáfora molona. La verdad es que ni tengo claro el por qué estoy empezándo uno nuevo, ni de que quiero hacer con él. Pero de momento he pensado que necesito hacerlo ahora.


Voy a hablar de lo que me salga de los cojones. Pero lo que es más importante: voy a callarme lo que me salga de los cojones también.

Voy a hacer secciones que quizás no tengan continuidad, que empiecen y acaben posiblemente en el mismo inicio.

Y es posible que algunas prosperen.


Y voy a intentar olvidarme de que esto es publico, aunque asumo desde ya que esto... es público.

Y esta es la bienvenida, ea.


Ahora voy a escribir otro post, porque me apetece hacer las cosas así, con orden. Primero una cosa y luego la otra.


Este es sin duda, el peor comienzo que he escrito jamás. Y eso es preocupante porque me gusta


Así que... doy por inaugurado este blog (y quien sabe si por concluido en este mismo instante)