sábado, 27 de septiembre de 2008

requiem a mi amor propio


Venía en el autobús escuchando una canción. "la vida es más compleja de lo que parece" repetía una y otra vez el señor Drexler. La lluvia se quedaba en la ventanas, en pequeñísimas partículas, resultantes del desangramiento paulatino de esas gotas de agua que alguna vez fueron enormes.

Y yo que no podía parar de pensar en cosas que no atinaba a comprender. El "big bang". Pensaba que era la palabra más extraña y contundente que uno puede utilizar. Al parecer un dia se originó todo de la nada. Antes había nada y ahora hay un todo. Y al parecer son cosas distintas, y tanto. Pero yo no puedo entenderlo.

Hoy también venía pensando en eso de los deja vú, cuando parece que todo se está repitiendo, que tu vida sea una reproducción grabada que has visto alguna otra vez, como cuando tu abuela veía los créditos de la metro golden mayer, y al ver al león rugir soltaba muy segura de sí misma: "Esta yo ya la he visto". Y luego está eso de los ciclos, las modas que vuelven, las cosas que se repiten, las olas, que caen y luego alcanzan su cresta, para volver a caer, y volver a subir... como una montaña rusa.

Y mientras más profundizo en todas estas cosas tan importantes menos las entiendo.

Lo mismo me ocurre con todo lo demás. Mientras más complicado, más absurdo me parece. Y quizá eso sea lo que me trae preocupado hoy. Ahora mismo estoy en mi habitación, es sábado por la tarde, tengo miles de cosas que hacer que no soy capaz de hacer, porque he vuelto a tener una conversación con ella, y siento estar roto en mil pedazos. Además solo tengo una luz de un flexo, toda la casa está en silencio, y se escucha el rechinar apoteósico del viento, como si viniera anunciando el fin del mundo. Y yo me planto aqui porque en mi cabeza hay una inundación de palabras. Mi cabeza se inunda a veces porque las palabras son finitas. No son como el universo, llega un momento en que se acaban. Y hay cosas a las que no alcanzan, igual que yo. Así que empiezan a salirme palabras de todo tipo para intentar capturar y explicarme de algún modo que yo pueda entender, todo esto que estoy sintiendo. Y si la vida es más compleja de lo que parece, y toda esa felicidad ajena que puedo llegar a sentir solo viendo a los que la disfrutan, y esas historias de amor que a todos nos conmueven, y esos momentos mágicos que se suceden y que les trae tantos dolores de cabeza a los poetas, incapaces de averiguar cuales son las palabras que hacen justicia a los momentos... si todo eso es mentira, y es mas complejo de lo que me dicen, y yo además sigo siendo alguien incapaz de comprender porque todo es tan complicado, y por qué todo lo complicado me parece tan cruel y tan absurdo... entonces... la vida hoy me puede llegar a parecer absurda. Y eso es curioso porque si tuviera ese botón del que le hablé a ella, uno que pusiera "off" y me pudiera quitar de en medio los dias como este, no dudaría en apretarlo.


Así que una cosa lleva a la otra, y yo decido que si sigo jugando a hacer como el que me entero de las cosas, y como el que las comprende perfectamete... acabo transtornado y haciendolo todo mal. Así que prefiero hablar en mi idioma, y decir las cosas como las siento, y de ese modo comprometerla a ella y no darle opción a que se engañe a ella misma, pero tampoco a que me pueda llevar a engaños a mí...


Y en ese afán por encontrar la verdad, y no pasarlo tan mal divagando y jugando a la ambiguedad, termino por encontrarla: la verdad, a pelo, sin maquillar. Y me acuerdo de ese anuncio en el que a uno le dan un tortazo, mientras que al otro se lo racionan en 12 pequeños golpes en la cara. Yo no se que es peor. Solo se que hoy me siento roto, y que si Dios existe debe estar escondiéndose de mí en estos momentos, porque no querrá encontrarme. No querrá que le diga lo que pienso de él. La vida es más compleja de lo que parece. Y lo es porque te engañan. La vida no es para todos igual, y algunos nos sabemos perdedores. Y eso es porque hay una ley de la naturaleza muy cruel y que no entiende de libros de psicología barata y filosofía de salón de belleza de nuestro amigo Jorge Bucay, y es que para que unos ganen, otros tienen que perder.


Y si la vida es cíclica y como en un deja vú sientes que todo se repite, y vuelves a encontrare con alguien especial que te hace feliz con su sola existencia, es muy posible que hagas lo que sea por no dejarla escapar y... no sirvas para ella. Porque existen otros, que serán los ganadores, y que podrán llevársela. Pero tú no, es la historia de siempre.


Llega a doler tanto... llega a ser tan asfixiante... que no terminas de creertelo. Piensas inútilmente que se arrepentirá, y verá en ti lo que hay, que es lo que ella necesita. Piensas que podrás hacerla cambiar de opinión, que no puede ser falso. Es como cuando te despiertas del sueño y durante unos minutos te resistes a despertarte, e intentas recuperarlo en el punto en el que lo dejaste... una ilusión estúpida, que solo servirá para flagelarte un poco más.


Así que hoy, de algún modo, siento haber muerto. Creo que ha muerto una pequeña parte de mí que me insistía en seguir ilusionándome con las cosas, que me repetía la frase de aquella otra canción: "cada uno da lo que recibe, y luego recibe lo que da". Ahí me fallaste Drexler. Será que tú también eres un ganador. Cuando va a escribir alguien que la vida no es como las canciones, ni como las películas? en fin... eso es otro asunto.

Llevo toda la vida aceptando los golpes, pensando aquello de que para ser muy feliz tengo que haber probado antes lo contrario. Pensando que la vida es como una escala de numeros positivos y negativos, y que cuando llegas al menos cien, tienes que rebotar como las olas y llegar al cien...

... pero volví a equivocarme. Puedes llegar al menos cien y no rebotar. Puedes quedarte vagando en los menos ochenta, menos cincuenta... y no llegar nunca a los numeros positivos. Aquí no hay olas, ni montañas rusas.

Toda la vida pensando que hay cosas demasiado ridículas que no tengo que reconocer jamás. Y hoy creo que voy a acabar con ellas.


Estoy realmente cansado, y profundamente indignado con mi suerte. Tengo un serio problema conmigo mismo, porque sigo pensando que soy yo el que no valgo para las personas que, sin ninguna duda, quiero tener cerca de mí.

Estoy profundamente triste y confundido.


Y como todo esto me lleva a un estado lamentable de autocondescendencia y victimismo que algún cabronazo hijodeputa puede llegar a reprocharme en algún momento, acabaré de una vez por todas con esta fase de mi vida. Diré todas las cosas que jamás pensé que diría, y las diré aqui y abiertamente, a pesar de sentirme ridículo por ello:


- estoy enamorado de ti

- me cuesta imaginarme mi vida sin ti

- no puedo soportar que no me quieras

- no dejo de pensar en ti


... y ha sido un placer soñar contigo. Pero tranquilos, no me daré de chocazos contra la pared.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Yo bailo


Es como nunca antes. Me enseñaron en narrativa cinematográfica que, cada cosa que ocurre, cada acontecimiento, cada giro, cada echo... debe ser más contundente que el anterior. Lo llaman "beat". "Golpe". El pequeño hombrecillo patético con aires de superioridad que nos lo enseñó lo dice así constantemente, "cada beat debe estar un escalón mas arriba que el anterior, tiene que ser más intenso".
Yo me imagino la vida a veces como un guión. Con sus respectivos puntos de giro, su detonante, y su hipotética catarsis que espero que tarde aún en llegar, porque también se nos enseña que una vez que esta llega, lo mejor es que la película acabe cuanto antes, y no nos cargue con más epílogos y resúmenes sentenciadores.

Pero luego lo pienso mejor y... no, que va, la vida no es un puto guión, no se limita a un claro echo que desemboca en una historia en la que hay dos momentos cruciales que nos llevan al arco de transformación del personaje... chorradas. La vida es otra cosa muy distinta, pero sin embargo, si puedo salvar algunas similitudes.
Así que... es cierto, "es como nunca antes". Cada cosa que ocurre parece, cuando ocurre, ser distinta, como jamás había sido. Mejor, más intensa. Pero luego pasan y nos parecen como todas hasta que llega otra cosa que nos vuelve a parecer "única". Pero mucho más única que la otra vez, mucho más especial. Mucho más intensa...
Así que es inevitable.
Es inevitable...

Yo suelo ir a los lugares donde va todo el mundo. En esos lugares ponen música y la gente baila, se plantean conversaciones y la gente habla, se cuentan chistes y la gente rie... A mí me cuesta más de la cuenta bailar en las discotecas, hablar en las charlas colectivas, y mucho menos contar chistes. Yo se muy bien como se divierte la gente, y tengo serios problemas para divertirme de la misma forma. Nunca regalo nada en los cumpleaños a los cumpleañeros. No suelo acordarme del dia del padre y de la madre, a veces pasan esos dias importantes sin nisiquiera una llamada mia de felicitación, ni recuerdo los santos, ni las fechas señaladas, ni le regalo nada a la chica que me gusta en san valentín...
Yo es que cuando regalo algo me da igual que dia sea. Entro en una tienda y me siento bien ante la perspectiva de hacer feliz de algun modo a esa persona sorprendiendola y regalandole algo que pienso que le pueda gustar. Y estoy en el ascensor, o barriendo hojas en el parque en uno de esos trabajos temporales que tiene que hacer uno para ganarse unas perras, cuando oyendo música se me va el cuerpo y me pongo a bailar.
Yo siempre hablo del miedo que le tengo a todos los momentos en los que no encuentro valor para hacer lo que me pide el cuerpo. Pero al final siempre juego. Al final siempre apuesto, siempre lo intento, siempre despejo la duda.

Y por ser tan kamikaze y tan gilipollas y tan inconsciente y tan mal jugador y tan poco inteligente y tan incauto y tan irreverente y tan estúpido y tan inocente y tan iluso y tan... niño, a veces consigo que se den las circunstancias precisas, se alineen los planetas, suene la música y mi cuerpo se ponga a bailar, y pille el ritmo a la primera, y que no nos quedemos sin hielo, ni sin tabaco, y que la música sea la idonea, y el clima y el lugar perfectos, y la luz adecuada... y todo me recuerde de nuevo a esa precisión milimétrica y asquerosamente romántica del cine, de esa expresión popular que dice "de película macho, de película"

Por eso a veces puedo pensar que he podido vivir algo que no se me va a olvidar jamás.

Pero también por eso... tengo que empezar a pensar en lo curioso que resulta vivir durante 22 años sin necesidad alguna de sentarme aqui a soltar estas palabras vacías, totalmente faltas de vida, con este rastro de insatisfacción en el paladar, de coitus interruptus... pensando que despues de 22 años viviendo al margen de lo que encuentro una noche, sienta al dia siguiente que no sabría vivir sin ello a partir de ahora.

Es exactamente lo que sientes cada mañana, cuando vuelves a soñar con ella, y te despiertas en lo mejor del sueño. Si alguien sabe la palabra adecuada para describirlo, lo invito a que me la deje en un comentario. Porque bien sabe mi pared las ganas con las que me estrellaría contra ella cada vez que me pasa eso.

Yo de momento voy a meter la cabeza bajo el grifo, que es lo que hago esos dias en los que lo que me perturba es solo un misero sueño. Y seguramente, siga bailando en el ascensor, y en el parque mientras barro las hojas.
Ella me dijo que de alguna forma, sentía cuando iba a escribir sobre ella. Y que solo entonces entraba por aqui a leerme. Así que supongo que no debería estar diciendo todo esto, pero ya se sabe lo que dicen de los tipos duros...

los tipos duros no bailan

Me dejaste correr
galopar como un potrillo...
el tiempo hizo lo suyo y nos fue sacando brillo

Buscamos una casa, y tuvimos un hijo
cuando nos conocimos, nadie lo hubiera dicho, quien lo hubiera dicho??

Gente que se cruza para no volverse a ver
Amigos que se alejan y desaparecen
amores transitorios como el cuarto de un hotel
...
y otros que se quedan para siempre
amores que se quedan para siempre
quien busca amores para siempre?...
... yo no lo sé.

Mas vale viejo bandido, que otro amor por conocer
los tipos duros no bailan,
un tonto puede aprender

Buscamos una casa, y pasamos un buen rato
tuvimos un hijo
sin anillo ni contrato, ni anillo ni contrato...

Ella busca amores para siempre

lunes, 15 de septiembre de 2008

Julio, eres gilipollas


Y si... hoy tengo la necesidad vital de venir por aquí, para vomitar mi mierda y decírmelo: "imbécil, eres un puto gilipollas, ridículo y penoso".
A veces pasa, simplemente. Porque así debe sentirse el que se pasa cuatro años preparándose para los juegos olímpicos, y cuando llegan, hace inexplicablemente el gilipollas, y se le olvida como se corre, o como se hace el ejercicio de suelo, o como era la carrera de 20 km marcha, o como se tira el puto martillo a tomar por el culo. Me imagino a ese tipo hablándose, en el vestuario, buscando un espejo para tener una referencia. Yo no tenía espejos hoy en el coche, cuando ella se bajó y yo me quedé con cara de imbécil.
- ¿que haces tio? fue lo primero que escuché. Luego, en un tono algo mas irritado, la misma voz interior me dijo "¿que CO-JO-NES haces?
Y lo que sigue os lo podeis imaginar. Indignación con uno mismo.
Parece un poco exagerado porque realmente hoy no he hecho nada extraño, ni fuera de lugar, ni de lo que tenga que arrepentirme. Y ese es el mayor error, no cometer errores. Ser cauto, no ser tú, pensar en... tantas cosas, en lugar de hacerlas. Porque por un momento vas a pensar irremediblemente en el montón de gente que quiere lo mismo que tú, y vas a sentir lo muy por encima que están de ti, y lo ridículo que debe verse desde fuera tu inocente esfuerzo por competir, sin nada que ofrecer. Pero eso es solo el momento de bajona y de darse caña inútilmente a uno mismo. No es verdad. Sabes que no son esas las cuestiones, sino que tú tienes cosas que los demás no tienen, al igual que adoleces de otras que a ellos le sobran. La cuestión es usar tus armas, participar, probar suerte.
Pero claro, te ha sido más fácil ser un cobarde. Jugar a que eres tímido para no hacer nada, para no decir nada, para no actuar, para no jugar. Seguro que has pensado que si no juegas no puedes perder, pero la vida no es una puta partida de póker, en la vida solo pierden los que se retiran en la primera mano. Perder es todo un éxito del que sentirse orgulloso, y tú hoy te has vuelto a casa lamentándote de haber ido a un lugar a quedarte mirando, mientras que los demás, ya sean mejores, peores, o simplemente distintos, se juegan la piel y ponen sus cartas sobre la mesa.
Hoy has sido un borrego sin personalidad, ni talento, ni gracia, ni desgracia, ni defectos, ni virtudes, ni elementos de los que hablar, porque has sido lo peor que se puede ser: aburrido, incómodo, estúpido, SOLEMNE!
Hoy, mientras escuchabas con ella esa canción de extremoduro que tanto te gusta, le has comentado: "me encanta esa frase" y esa frase decía "Dejadme de hablar, no me haces reír... la gente normal se podía morir... lalalalalaaaaaaaaa". Has dicho, con todo tu poquísima verguenza, y la mayor de las desfachateces, que te encanta esa frase. Y luego, por gilipollas, has sentido un vacío en el pecho que te hacía saber que tú formabas parte de toda esa gente. Puedes morirte si sigues así. De qué tienes miedo? para qué tanta palabra, y tanta retórica, y tanta charla telefónica y tanto encanto por el messenger y tanto construirte el dichoso personaje que luego no vas a tener cojones de defender.
Así que no tienes otra salida. Al menos se un hombre y vomita. Vuelve al patético consuelo de tu blog. Piensa que de alguna forma, soltar esto para que lo lea nadie te hará redimirte, aunque posiblemente la próxima vez lo hagas aún peor, y cuando veas lo que quieres se te escapa de las manos, o se lo llevan en tu cara mientras tú sigues con tu cara de alelado gilipollas mirándolo, te machacarás los sesos buscando poesía para sentir que de algún modo hay algún tipo de belleza que puedas conquistar.
Ven aquí y lee ese fragmento mágico:
Afeitarse todos los días puede ser un pecado terrible. Afeitarse todos los días es alejarse definitivamente del arrayán y del aire. Admiro a las secretarias que se afeitan cada mañana antes de ir en helicóptero a las oficinas del centro y de cristal. Esas pecadoras modernas irradian ternura y tienen una moral a prueba de bomba. Cuando cometen una falta de ortografía nace una flor. Cuando me miro en el espejo veo un hombre de un solo color, de un solo pantalón, de un solo disco, de una sola pieza, de 22 años: azul, tela eterna, un rompecabezas, 22 años. Sólo me lavo a fondo cuando la vislumbro. Cuido con esmero el pequeño jardín de mis padres. Olvido los nombres de las plantas y de las flores. Bebo café entre los obreros y ya sólo invento horarios fijos: sólo soy un verdadero artista mientras vacío el lavaplatos. Mis gafas se me antojan tan crueles e indispensables como la risa de Dios.Todos seremos pianistas si desaparecen los pianos.
...
Julio, macho, es que eres gilipollas.

martes, 9 de septiembre de 2008

malaputa

Doy la vuelta al mando, durante un rato, después de haber estado practicando ese deporte del zapping, fruto magno del más cruel atontamiento y aborregamiento intelectual que me invade más veces de las que me gustarían. Hay días que uno tiene suerte y solo encuentra telebasura. La basura tiene una propiedad que todos reconocemos como desagradable: el olor. Huele mal, es desagradable. Pero hay quien no tiene más remedio que rebuscar entre ella cuando no tiene otra cosa, cuando no tiene otro alimento... A mí me da igual, puedo soportar el hedor, me da lo mismo la basura que quieran poner, y me da lo mismo que la gente se enganche, al igual que no voy a entrar en a quien le gusta olerse sus pedos y mirar el color de su mierda... Y me canso ya de tanto debatito sobre la telebasura y los programas del corazón.
Los programas del corazón son entretenidos. No hacen daño a nadie. Es la forma de teatro más baratucha y amateur. A mí no se me ocurriría censurar a los aficionados al teatro, aunque sea del malo, al igual que no criticaría a los que leen literatura juvenil o de la mal llamada "autoayuda" de ese tipo que figura en mi lista como uno de los indeseables de los que no hablaré bien: el señor don Jorge Bucay.
/Veis? tampoco he hablado muy mal de él. En la lista especifico que no hablaré bien, no que vaya a hablar mal.../



Y ahora es cuando viene el peeero...



Y es que hoy he tenido que darle la vuelta al mando, como dije antes, que es una manía que yo tengo porque cuando veo el mando del revés, me recuerdo a mí mismo que sería una estupidez seguir mirando la tele, y así me lo recuerdo y no caigo en la tentación (vete tu a saber por qué, pero me funciona). Y lo he hecho no porque me haya encontrado un programa de prensa sensacionalista, con sus divertidos personajes rogando un minutillo de atención al precio que valga, ni porque haya encontrado series repetitivas y sobreactuadas y llenas de clichés, o películas de Van Damme o concursos chorras con presentadores irritantes o programitas de estos nuevos en los que tienes que llamar a un numero para que te estafen mientras pasan minutos en antena sin pasar una sola llamada porque, directamente, no van a darle el dinero a nadie.
Hoy me he vuelto a topar con la única cosa que no quiero que exista en televisión: programas de opinión del pueblo.
Lo siento, no me interesan, no los soporto. Los que hacen esos programas consiguen siempre demostrarme que, en este mundo en el que cada uno se prostituye de alguna forma, ellos son las mayores y peores putas de todas, y venden su alma, la nuestra como sociedad, y todo lo que haga falta por meras cuestiones de rating de audiencias.
Hoy han dividido al público entre defensores de perder la virginidad con poca edad y otros que aconsejan conservarla hasta el momento "adecuado". Yo me imagino que este debate, si contáramos con grandes filósofos y pensadores, y pudieramos sentar sobre una mesa a Aristóteles, y al mismo tiempo a Eduardo Punset y a García Lorca y a Dalí y a diversas y múltiples personalidades... la pregunta sería igual de estúpida y absurda. Pero es que además, tienen la desfachatez de llevar a un enorme plató a un montón de gente anónima, a los que le han preguntado su postura, y a los que les han dado un micro para que, sin ningún tipo de capacidad comunicativa o racional, intenten defender que hay algún tipo de razón única o de verdad sobre el asunto del sexo, que además no se han ocupado de separar del "amor" ni de la "tradición" ni de ningún otro matiz de los dosmilquinientos que se me ocurren sin esforzarme. Llevandolo todo hacia una única y terrible conclusión: al final habían un montón de señores de familia adinerada echándose la manos a la cabeza, junto a algún joven muy pijo de las nuevas fuerzas de ultra derecha (por eso de que hubiera representación joven) contra un montón de niñatos gilipollas fumados de porros y niñas analfabetas tirando por tierra cualquier avance histórico de la mujer en cuestiones de igualdad social, haciendo comentarios soeces del tipo: "pues yo me follé a mi novio porque él me presionó" o "yo quería hacer feliz a mi novio y con trece años dejé que me diera por el culo, porque lo amaba".

Al final, las posturas son lo de menos, solo queda lo de siempre: gente reprimida, conservadora, intolerante y fascista, a la que le cae la sensación de llevar la razón del cielo gracias a que en frente solo hay niñatos salidorros, porretas empedernidos que dejan el instituto a los catorce para follarse a las niñatillas en su coche tuneado el fin de semana.


Yo me pongo de muy mala hostia cuando veo un programa de opinión. Puedo superarlo si llevan a gente con un mínimo de sensatez y argumentos personales, aunque sean muy contrarios a los míos, que al menos puedan alegrarme con su capacidad de expresión y su ejercicio de tolerancia. Pero esto en estos programas... no suele ocurrir. De echo esto... jamás ocurre. Y de que no ocurra se encargan personalmente, creo yo, los mismos que idean hacer los dichosos programitas de los cojones. De echo los peores son los debates supuestamente "profesionales", en donde habitan unos señores supuestamente "expertos", como por ejemplo en los de política, con personajes como ese tipo al que no voy a llamar ni siquiera señor, militante del partido popular y última incorporación a mi lista de gente que NO ME GUSTA: Miguel Ángel Rodríguez.


Es cierto, ver a Jaime Peñafiel decir estupideces me toca los cojones. Ver a los "periodistas" del corazón hablar me enciende la sangre, ver los programas "estafa" estafando con total impunidad me corroe por dentro... pero ver que la sociedad, lo que entendemos por el pueblo más llano y mas cercano, tiene la palabra y la usa así... eso me pone triste, y lo que es mucho peor, me hace perder la fe en la gente. Hace que crea que de verdad nos merecemos basura en la televisión. Me hace pensar que de verdad nos merecemos que hayan programas que nos estafen... y que realmente en general, se nos trate como a estúpidos... porque a última hora, y de corazón, me termina pareciendo que la mayoría de la gente, en este país al menos, es estúpida, está vacía, y no vale una puta mierda.
Y yo tengo la tele encendida mientras escribo, así que no intento desvincularme de eso. Me incluyo y de ahí mi tristeza.



Por eso hoy quería venir aquí, poner una foto bonita, una en la que pudiera ver cosas agradables: una mujer desnuda junto a un niño pequeño y un perro. Que hermoso, joder. La infancia, el sexo, los animales... Quería contar que este verano conocí a una pareja maravillosa. Estaba viendo un concierto en el festival de Oeiras (Lisboa), creo que era de Donavon Frankenreiter, un surfero americano que hacía una música de estas que a uno le gusta escuchar en momentos cálidos, un tipo que me da un buen rollo del copón. Y estábamos allí, bebiéndonos unas cervezas, fumándonos unos porritos mientras oíamos buena música, mientras los dos, que parecían uno, me hablaban de que estaban allí de viaje de novios, aunque realmente no se habían casado porque lo único que les apetecía declarar sobre sus sentimientos al mundo, era que en aquel momento, no querían hacer otra cosa que compartir su felicidad junto a sus amigos. Se montaron una fiesta en un sitio increible en Cádiz, hicieron una jam session, se pasaron la noche tocando, cantando, drogándose el que quiso, y follando también supongo, y todo esto sin un papel ni una ceremonia de por medio. Ellos se inventaron los procedimientos y los protocolos, con el criterio ondeando la bandera de "así porque me sale de los cojones". Y lo mejor es que mientras me lo contaban, yo sentí que todo era cierto tan solo por como se miraban. Y pude disfrutar porque si dos personas son felices, no tienen otra cosa que dar que felicidad, y decidieron hacerme partícipe y mimarme y hacerme reír y ofrecerme buena compañía.

Esa noche también estuvimos en el concierto de Ben Harper. Así que me voy a ir dejando colgado un video suyo, que era lo que yo quería, hacer constatar que hay cosas que detesto, y que ante el odio solo se me ocurre una defensa: el amor, la sonrisa cómplice, el sexo sin complejos...


Y el niño, y el perro, y la mujer desnuda...

Y a Ben Harper tocando un temilla que me da buen rollo


BEN HARPER _ "Sexual Healing"




lunes, 1 de septiembre de 2008

"del tirón"


Hace 20 minutos que se fue Agosto. No es que yo guste de hacer hincapié en datos estadísticos, y en pragmatismos sobre la importancia de las fechas, y la redondez del calendario y los ciclos que empiezan y acaban... pero a veces me sorprende el modo en que uno siente las cosas.

Creo que la gran mayoría de veces que han habido cambios en mi vida, no he sabido apreciar el momento exacto en el que comenzaban a producirse. Ya sabeis... uno de tantos días estás tomando un café, hablas con alguien que te cae bien... al siguiente dia lo vuelves a ver, dos semanas despues te comenta algo sobre un trabajo... al mes estás trabajando... y te pasas dos años de tu vida en otra ciudad debido a que un dia, te tomaste un cafe de casualidad con algún conocido. No fuiste consciente de que nada cambiara, pero cambiaba. Así funciona la vida...

Pero hay ocasiones en las que, por un segundo, te sientes con capacidad de congelar el momento, de parar el mundo un segundo y darte cuenta de que la redondez existe, de que los filos están perfectamente pulidos, definidos, de que la linea se traspasa y ves como cambian las estaciones radicalmente, aunque no hayan grandes cambios, aunque no pasen grandes cosas...

Y he de reconocer que hay factores de los que renegué al principio de este escrito, que me han influido.

Anoche salí a emborracharme con los colegas. Fue como todas las demás noches de este verano en las que hice lo mismo. Esperé a que el conejo saliera de trabajar. Me presenté allí, cogimos el coche, buscamos por los pueblos de alrededor algún bar abierto en el que nos quisieran vender un botellón, lo encontramos... y a cosa así de las dos de la mañana, en una triste plazuela solitaria del pueblo, nos pusimos a hablar de las cosas de siempre, con las pocas ganas de siempre. Esta tarde me levanté a las cinco, resacoso. Me vi agobiado, sentía por primera vez eso que siente uno los domingos por la tarde en invierno, cuando de verdad acaba el fin de semana y empieza un nuevo lunes... porque en verano, al menos para mí, no hay diferencia entre un domingo, un martes, un jueves, o un sábado noche. No si tus vacaciones consisten en aguantar en tu pueblo, sin un duro, sin ganas de hacer nada, cargando con tu apatía hacia el mundo y hacia tu incapacidad de hacer nada provechoso con el tiempo libre.


Pero como decía... hoy me levanté, y volví a sentir esa jodida punzada de que era domingo por la tarde. Y empezaron a darse circunstancias: pongo la televisión y veo que se desarrolla la primera jornada de liga de fútbol: DOMINGO. Miro el calendario, y veo que mañana, lunes, es en realidad el primer dia de septiembre: DOMINGO. Me llama mi jefe, y me pregunta si quiero volver al curro, que vuelve a necesitar gente. Yo acepto y me dice que me incorpore mañana mismo: DOMINGO.


Y ahora que pasa la media noche, siento que el verano acaba de doblar la esquina y que la actividad vuelve a mi vida. Y que echaré de menos todas estas horas muertas sin nada que hacer, tan solo quejarme de mi pasividad. Volveré a maldecir la rutina diaria, y a disfrutar de las circunstancias novedosas que aunque uno no quiera reconocer nunca, te brindan. Y cierro uno de los aspectos más preocupantes que tenía de cara al nuevo curso: encontrar trabajo.

Es cierto que septiembre suele ser el mes más difícil, porque las cosas se supone que deberían empezar ya, y suelen hacerse esperar hasta bien entrado el mes... y todos sabemos que cuando peor lo pasamos del viaje, es cuando vamos llegando y faltan vente minutos... y los vente minutos se hacen interminables. Pero que mejor forma de empezar este septiembre que con esta redondez. Lunes, 1 de septiembre, vuelta al curro. Aún faltan semanas para volver a las clases y a ver a la gente a la que añoro. Pero la parte desagradable ya está en proceso. Y paradójicamente, eso me hace sentirme cojonudamente.


Así que prometo volver aquí, a quejarme de la mierda de vida monótona en la que nos sumergimos, a maldecir las necesidades monetarias, el alienamiento laboral, la actitud de la gente, el sin sentido de la vida... y de vez en cuando, y gracias también a todo esto, lo jodidamente hermoso que puede ser el mundo entre que uno se queja y se lamenta de habitarlo.


Hasta entoces... chuches y anillos vibradores para todos. Aagur