jueves, 23 de abril de 2009

No le pidas la sal a Punset

Veamos, yo estaba en una terraza de la alameda de hércules tomándome una granizada de limón. Pasó un niño pequeño en un carro, uno de esos bebés con la cara regordeta y los ojos grandes, que me miraba atontado. A mí me encantan los niños pero siempre me he sentido un inútil para eso de las morisquetas y para caerles en gracia. Pero como la madre no miraba, y la gente charlaba distraida, me atreví a ponerle una cara retorcida y el mamonazo me regaló una risotada tan hermosa como la capilla sixtina. Si, como la capilla sixtina, que coño pasa?
Bah... si está sobrevalorada...
La cosa es que todo iba bien y apareció mi padre. Iba vestido con una de esas camisas árabes como las que usaba para algunos conciertos de Triana el señor Jesús de la Rosa. No se la había visto nunca, pero tampoco quise preguntar. Traía prisa, me agarró del brazo y no sé con cuanta fuerza lo hizo porque de repente estábamos ya en el portal de una calle de al lado, una de esas calles estrechas del centro de Sevilla, inundada de sombras y plantas, y ladrillos de esos viejos con esa textura añeja maravillosa. Y entramos en un portal. Había un ascensor en el que entramos y coincidimos con Javier Ruibal. No se que coño hacía allí Javier, pero siempre me cayó bien ese hombre, siempre me produjo algún tipo de cariño paternal. Paramos en una planta como la de la película de "como ser John Malcovich", es decir, una entreplanta entre planta y planta, es decir, media planta... no se, algo extraño. Estaba apunto de cerrarse la puerta cuando entró Eduard Punset en el último momento:
- Hola Mäximo, has pensado sobre la vida después de la muerte? -le preguntó a mi padre.
- ¿acaso hay vida antes de la muerte? -bromeó mi padre. Javier Ruibal se reía. Mi padre y Eduart también. Además en aquel ascensor la gente hablaba y se miraba a la cara al hacerlo. Nunca había visto cosa igual.

No sabía muy bien que coño estaba pasando, y por qué de repente empezó a sonar el "summertime" de Janis Joplin con Hendrix a la guitarra por algún hilo musical del edificio. De repente estábamos frente a una puerta, la puerta se abrió, tras ella un piso, un ático. Decoración entre cabaña exótica, museo rock, y templo budista. Un vinilo con centenares de joyas clásicas de blues y jazz perfectamente colocadas en una estantería muy mona. Dos gatos rondaban por los sillones, rumiaban y me miraban como intrigados. Velas aromáticas, reguladores de luz. Cocina americana con una barra enorme de madera como la de los bares americanos.
Mi padre me condujo a una de las habitaciones, era un estudio de grabación, con una batería, guitarras, un piano de cola, y un ordenador con una gran mesa de mezclas, separada por un cristal de otra sala en la que había una mesa redonda, grande, perfectamente preparada para emitir señales de radio y hacerte un programa con frequencias para toda la nación. Yo estaba notando como la baba se me caía cuando mi padre volvió a tirar de mi brazo y me volvió a llevar a otra habitación, esta mucho más grande, con un proyector y una pantalla gigante, con grandes sillones reclinables y un equipamiento de sonido envolvente acojonante para disfrutar tanto del cine como de las sonrisas de los niños pequeños.
Mi padre se sacó unas llaves y me dijo: - todo esto es tuyo. Si necesitas sal, pídesela a Javier Ruibal, que es el vecino de la izquierda. El de la derecha es Punset, pero está un poco mayor el hombre y la sal la tiene prohibida.
Intentaba yo conseguir sacarle alguna expresión a mi cara, y estaba a punto de conseguirlo cuando llamaron a la puerta. Mi padre la abrió, era Julio Médem, con una cámara de super 8:
- Máxi, quédate esto, o dáselo a tu hijo, que yo apenas la uso.

...
El día anterior soñé que la rubia gato, después de correrse por tercera vez consecutiva, se tiraba a mi lado en el colchón, y jugueteaba con un cigarro que me ponía y me quitaba de la boca. Y yo, no se por qué, con algo de prisa, intentaba levantarme porque tenía que salir a algún sitio y ella me decía:
- quédate conmigo, olvidate del resto.

Sinceramente, cuando uno tiene esta capacidad acojonante de recrear mentalmente estas cosas mientras sueña, solo le cabe decir que para sobrevalorada, la realidad.

A ver si hoy sueño por lo menos con esta maravilla que os dejo abajo:

viernes, 10 de abril de 2009

Cariñoso tributo a la semana santa


Para hoy, una frasecita de extremoduro:

"El público puesto en pie, agitando las banderas
grita una y otra vez:

MIERDA!!
QUE MIERDAA!!
QUE MIERDA MÁS GORDA!!!

Que asco de idealismos sociales
Que asco de ilusiones, todas llenas de falsas esperanzas...

¿Dónde están las bonitas verdades?
Por aquí no andan...

Si acaso, ´en vez en cuando"
cruzan como tormentas de verano
por mis asquerosos pensamientos... "

Felices fiestas religiosas. Esperemos que no caiga una bomba en pleno arco de la macarena, abarrotada de fieles feligreses moralistas y felizmente hipócritas con 60 euros reservados en el fondo de su billetera para el gramito de cocaína. Esperemos que no explote ningún coche bomba y salgan volando por los aires cofrades, jóvenes aprendices del ku kus klan autodenomidos "nazarenos", pasos, trozos de madera, flores quemadas y crucifijos voladores por la ciudad llena de humo y horror.

Dios no lo quiera. Que siga la fiesta.

martes, 7 de abril de 2009

Resumen de la peli del domingo

Seguramente habrán muchos tipos que puedan contar que los quiso, que la besaron, que le hicieron el amor, que la oyeron gritar de placer, que escucharon como les susurraba al oído, que sintieron la presión de sus piernas apretando fuerte entre su espalda...

Yo...

Yo al menos podré decir que me revolqué con ella por la arena.

Y que todas las demás cosas se las seguiré haciendo aunque para ello tenga que soñarlo. Y estoy seguro de que nadie la sentirá tan intensamente como yo la siento, jamás.

viernes, 3 de abril de 2009

síndrome de estocolmo

Creo que me estoy ahogando.
Asfixiando.
Quiero romper el hechizo que tú has creado

Tú eres algo hermoso
Una contradicción
No quiero jugar a este juego, pero quiero la fricción

Tú vas a ser mi muerte
Sí... tú vas a ser mi muerte.

Enterrarlo... no te voy a permitir enterrarlo
no te voy a permitir asfixiarlo
no te voy a permitir asesinarlo...

Nuestro tiempo se está agotando...
no puedes empujarlo bajo tierra
no podemos parar de llamar la atención

Quiero libertad, pero estoy limitado
Traté de dejarte, pero soy un adicto

Ahora que sabes que estoy atrapado
sentido de euforia
Tú nunca harás nada por romper esta fijación

Tú vas a exprimir la vida fuera de mí

Enterrarlo... no te voy a permitir enterrarlo
no te voy a permitir asfixiarlo
no te voy a permitir asesinarlo

Nuestro tiempo se está agotando...

(Muse- "time is running out")



SESIÓN DOBLE