jueves, 27 de agosto de 2009

Qué mal


"Hablo solo, bebo té
Tomo notas para hacer de mi vida, sin ti, algo habitable

Leo entera la Razón
Hoy desarmé la televisión
tarareando una canción
insoportable

Así pues... cuando no tengas nada que hacer
y yo pase por tu cabeza
Nadie podrá oírte así que... piensa en mí
como si me quisieras
Y desde la otra habitación y arrimado contra la pared
te escuchaba cuestionar
hasta el mismo amor
y yo pensé en voz alta:

Pero qué mal ( has vuelto a hacerlo mal) Muy mal (lo hiciste mal)
Era un juego y ahora es real
Pero qué mal (has vuelto a hacerlo mal), fatal (lo hiciste mal)
Era un sueño y ahora es real

Pierdo un vuelo, pierdo un tren
Pierdo los papeles
Y por ti perderé la cabeza
poco
a
poco

Me recibes sonriendo
Me arrastras veinte metros por el suelo
Y sólo dices: esto es cosa de locos.
De locos.

Mientras alzo una mano con la que...
podré rozar el cielo
La otra acaricia tus entrañas con...
la punta de sus dedos
Y me hago tan pequeño que
me deslizo dentro como un pez
Y me pregunto:
esto será
lo más profundo
que te voy a conocer
jamás

(has vuelto a hacerlo mal)
Qué mal (lo hiciste mal)
Era un juego y ahora es real
Pero qué mal (has vuelto a hacerlo mal), fatal (lo hiciste mal)
Era un sueño y ahora es real

Nos quedará, menos mal
Dry Martini, sexo anal...

El aire, el aire... quererte es intentar atrapar con las manos el aire
El aire...
quererte es como obrar un milagro"

NACHO VEGAS - "Dry Martini S.A."


sábado, 22 de agosto de 2009

un poquito de épica

Lo que pasa es que uno puede llegar a no saber distinguir. Y para eso está la música. Hay momentos que ocurren así. Yo se que no me llamará nadie. Ninguna oferta de trabajo. Ningún plan para el fin de semana. Ningún ofrecimiento sea del tipo que fuera. Ningún atisbo de luz al final del túnel.

Y es entonces cuando ocurre, cuando estás en agosto, no tienes un duro, y tu vida no tiene ningún sentido. No haces nada. No te apetece hacer nada. No sirves para nada.

Entonces es normal que ocurra que duermas todo el tiempo posible. Pero no es tan fácil darle largas a tu mente y los sueños que uno tiene en momentos como este son demoledores, augureros, apocalípticos, grises, monótonos... como la vida misma. Y entonces ocurre que te despiertas y no acabas de salir nunca del sueño. O eso, o es que cuando duermes no acabas de salir nunca de la realidad.

Sea como sea, necesitas intentar escapar. Necesitas creer que las cosas se pueden arreglar con un simple telefonazo a un viejo amigo. Pero cuando descubres que todo el mundo tiene ya sus planes perfectamente trazados, y que ninguno de esos planes te incluirá jamás a ti... entonces tienes que afrontar un folio, escribir algunas palabras que no contengan ni la más mínima belleza ni consigan tampoco transmitir ni un ápice de la agonía vital que te consume... y entonces solo queda la música.

Por eso, si algún dia supero este mes de Agosto, que viene durando varios años ya, le diré a la persona que por fin me haga sentirme acompañado que ante su pregunta de qué tipo de arte es para mí sin duda el más importante de este jodido mundo, no titubearé ni un segundo, ni daré lugar a la más mínima duda, en contestar que es la música.

Y que le jodan a las galletas del facebook, a los comentarios pedantes, a los patéticos programas de televisión, a las patéticas películas que emiten los dueños de todo esto... y sobre todo a la filofobia.

Desde mi pequeño rincón, desde mi pequeña parcela insignificante a la que nadie se asoma ni a preguntar, me armo de canciones como esta y digo: Resurgiré, joder. No dejaré que la indiferencia del mundo me aplaste. No dejaré que los fracasos coagulen mi sangre, encontraré el modo de hacer algo curioso con ellos, algo que a todos os apetecerá conocer. Aunque francamente, para entonces ya me importará una mierda.

Y por hoy no tengo nada más que decir.

sábado, 15 de agosto de 2009

voz en off

Dios mio. Pff. No se, debería quitarlo de ahí. Lo estoy viendo colgado... no se, podría colgarlo en el ropero. Por otro lado sería un poco extraño tenerlo colgado en el ropero, un vestido veraniego y estampado en flores verdes entre mis cazadoras, mis pantalones, mis camisas que nunca me pongo... sería toda una fiesta. Mis pantalones posiblemente lo mirarían sonrojados, y mis camisas como mucho le preguntarían de donde sale... pero si mi ropa se parece un poco a mí lo más probable es que no pase nada interesante, que a la hora de la verdad no hagan nada.

Déjate de tonterías y quita ese vestido de ahí. O deja de mirarlo. Mi madre me ha dicho que si quiero lo guarda ella, pero se que si lo guarda ella se me olvidará pedírselo para cuando la vea. ¿Qué pensará cuando le regale un vestido? Dios santo... no pasa nada, le explicaré a que viene. Le diré que mi madre se lo compró, y que le está un poco ajustado y me dijo que se lo regalara a ella, que le podria sentar bien... Si, eso haré, le explicaré las cosas tal y como pasaron... aunque podría darme algo de mérito. Podria fingir que fue idea mía pedírselo a mi madre para regalárselo... Hombre, no puedo decirle que se lo compré. Sabe que no tengo un duro. Además... joder, si llego diciendo que le he comprado un vestido... se puede acojonar un poco. Además no se si le estará bien. ¿y si no le gusta? Ella no me dirá nada si no le gusta. Y se lo llevará y no se lo pondrá jamás. Como hizo con la camiseta aquella que le compré una vez, y la corbata con calaveras... Bueno esa corbata... jaja, a quien cojones se le ocurre, como se la iba a poner. Si se la hubiera puesto me habría asegurado que tiene el suficiente mal gusto como para que yo pudiera albergar un poco más de esperanza en cuanto a lo nuestro. Eso sí, tendría que empezar a ponerme celoso con los feos, y hay muchos más feos que guapos... casi mejor que no me quiera.

Lo que es seguro es que debería dejar de mirarlo. Es un vestido, ya está. Si no le gusta pues nada, que no se lo ponga. Y que piense lo que quiera. No es ninguna maravilla de vestido. Ojalá fuera un modesto vestido rojo, podría sentirme un poco como Cortázar, o como un joven aspirante a poeta intentando conquistar a una mujercita preciosa regalándole vestidos rojos. Pero es un vestido verde, con motivos florales, un poco... bueno, como explicarlo... si fuera una persona, sería una de esas a las que no se les puede sacar ni una caricatura. Tan común que da pereza mirarlo. Nada reseñable. Incluso me parece que es el típico vestidito que se ponen las señoras mayores sin sentido del gusto cuando van a una cena. Mierda. Es un vestido de señora mayor.

Un tio te regala un vestido verde de anciana. Me imagino la reacción cerebral, los personajillos neuronales dentro de su cabeza discutiendo sobre qué es más alarmante, si lo horrendo del vestido, o lo penoso de que aparezca con un regalo semejante... Me imagino que le gustará tan poco que se sentirá incómoda y no querrá decirme nada y me forzará una sonrisa y me dará las gracias y al final... al final se sentirá hipócrita e incómoda. Una fórmula cojonuda esa, hacer que la chica se sienta incómoda e hipócrita contigo. Muy bien Julio. Cojonudo.

Y mira eso que están poniendo en televisión. Reportajes sobre la vida veraniega en las playas de España. El ambiente, las discotecas, las fiestas, las playas... Bueno, ella está en una playa ahora, y yo estoy aqui, en mi habitación, un viernes cualquiera de agosto, mirando ese vestido horrible. Y en la tele las tias hablan de ellos. Se fijan en el culo -dice una- sobre todo en la mirada y en el culo de los tios. - "bueno..." -dice otra- "y en la sonrisa". Que falsas hijasdeputa. Estoy viendo como un vilardo se les acerca y todas murmullan y hacen risitas y flirtrean alegremente con él. Guau, fiesta, ligoteos, tios buenos, tias dispuestas... que bonito es todo en la tele. Y las tias son unas hijasdeputa mentirosas. En general, claro, en general. Los tios evidentemente somos inferiores, y esto es porque somos más tontos, estamos menos preparados, tenemos más necesidades que ellas, y somos más débiles y más cretinos y no tenemos ningún sentido de la decencia y de la dignidad. Los tios me dan mucho más asco que las tias. Pero las tias me caen peor por el mismo motivo por el que me caen mal los pedantes: No se trata de que piensen que los demás somos tontos, sino de que al menos lo disimulen un poco mejor. Y las tias nos tratan como si fueramos gilipollas. Y vale que lo seamos, pero no cuesta tanto hacernos sentir un poco mejor, no estaría de más, es una felicidad gratuita que podrían ofrecernos... tratarnos como si no fuéramos imbéciles. Y no decir cosas como: "me gustan los tios simpaticos, que me hagan reir... el fisico es importante pero lo principal es que me hagan sentir bien y que sean inteligentes y tengan conversacion". Una poya como una olla. Lo ha dicho una borracha ahora mismo en la tele, de echo lo está repitiendo ahora mismo: "los culos, los músculos, que sean descarados, que sean unos perfectos hijosdelagranputa, cerebros vacíos, gusanos arrastrándose en busca de un miserable polvo, vendiendo a sus madres, a sus patrias, y a lo que haga falta. Competicion de machitos, de musculitos, de historietas, de ropitas, de poses, de miraditas, de celos... la basura de siempre. Y ninguna lo reconoce. Todas las tias que salen en estos reportajes, en las playas, parecen estar hechas en serie. Al igual que los tios. Aunque hay gordos, pero no por eso son mejores. La proporción en inteligencia no funciona. Los más feos y gordos en las playas, son aún más peligrosos y rastreros que los cachitas burrin. Tan solo he visto a una chica, una muy calladita, que me ha parecido interesante. No ha dicho nada a la reportera cuando esta le ha preguntado por un tio que acababa de llegar enseñando la "tableta" de musculitos de los abdominales. Pero no solo no ha dicho nada, sino que nisiquiera le ha quitado la mirada fija a los ojos cuando la reportera le instaba a mirar los musculos del niñato en cuestión. Una de las amigas ha dicho: - "bah, a esta ni le preguntes, es una vieja amargada".

No se que hacer con el vestido. Si no lo miro tengo que mirar a otra parte, y en televisión no hay nada mucho mejor que esta mierda. Y si miro el vestido solo hago pensar en ella. Y si pienso en ella recuerdo que está en la playa y me entran sudores extraños al pensar la clase de subnormaloides que se deben estar pavoneando a su alrededor, haciendo las cosas que al parecer, son las que realmente funcionan para casi todas. Para casi todas menos para las "viejas amargadas". Debe ser entonces que a mí me gustan las viejas amargadas.

Ahora que lo pienso, puede que le vaya bien este vestido.

domingo, 2 de agosto de 2009

Me gustas

Me gusta dar vueltas con el coche por el pueblo, a las ocho de la mañana, antes de irme a la cama, y ver como los negocios abren, y como los periódicos llegan, y como los viejos ya comentan la jugada del partido de la noche anterior.

Me gusta tocarte la cara, y que me digas: "odio que me toques la cara" Y volver a tocártela.

Me gusta acaraciar a mi perro con el pie, cuando se tumba boca arriba y me lame los dedos de los pies.

Me gusta que me pongas morritos cuando te robo los besos sin miramiento alguno.

Me gusta pensar que lees todas estas cosas.