lunes, 26 de octubre de 2009

Perspectiva de un ladrillo

Tumbado en la cama, mirando las aspas inmóviles del ventilador de techo, adivinándolas en la oscuridad que viola de forma cómplice ese pequeño haz de luz que entra por una pequeña obertura de la persiana. Un error del fabricante, en realidad.

Liándome un porro, pensando en poner algo de música. Pon algo. Una vieja canción de blues, quizás. Algo que parezca, como mínimo, tener algún tipo de sentido interno, para entretener a mi conciencia mirando las notas danzar, o para demostrarle que existe el sentido en algo.

¿Qué hora será? Deben ser las seis. Si, las seis. O... si, las seis y media... o las ocho. Son las ocho y media o las diez, como mínimo.

Y ahora qué.

Estoy oyendo el sonido de una guitarra acústica, que se cuela de alguna parte. Una melodía errática, a ratos conmovedora. Sin duda esa cancioncilla improvisada es la cosa más cargada de vida que veo en muchísimo tiempo. No suena muy bien, pero al fin y al cabo la vida tampoco es tan maravillosa, si nos ponemos matemáticos.
Mira alrededor: un cenicero lleno de colillas, rebosantes, polvorientas. Fotografías; tickets del cine, media botella de ron miel que nos sobró la última vez. Películas, discos, fotos, libros, anotaciones absurdas, falsos propósitos de enmienda apuntados en una hoja de papel, como si publicarlos en ella fuese a obligarme de algún modo a encontrar una respuesta.

Pequeños retales de mi pasado y mi personalidad desperdigados en imágenes y palabras. Y todas esas cosas cubiertas de polvo, y desenfocadas por el efecto del humo flotante en la habitación.

Exacto.

Me gustaría tener un espejo en el techo para poder observarme un momento como si pudiese salir de mi cuerpo y analizarme con objetividad. Seguramente me fijaría en mi brazo derecho, estirado como buscando algo, y mi ojo izquierdo medio cerrado, y los dedos de mis pies intentando acariciarse torpemente, sin ponerse de acuerdo.

El humo estancado. Humo estancado...

el sonido del ordenador
el ruido de fondo
la colorimetría absurda

Las espinas que no pinchan. El placer que no duele. El dolor que no da placer. La vida vista de la perspectiva de un ladrillo, quieta, en movimiento. Lo que ocurre cuando no ocurre nada.

La realidad.

lunes, 5 de octubre de 2009

Histeria

Me he quedado sin entradas para los conciertos de Madrid y Barcelona. Pero os aseguro que haré todo lo que esté en mi mano por verlos.
Si alguien que lea este blog me quiere un poco, y tiene alguna posibilidad o plan para conseguir verlos... se lo agradeceré eternamente.