miércoles, 30 de diciembre de 2009

Cretino

El otro dia, después de un concierto, yo estaba un poco indignado con algunos de los miles de errores que habíamos cometido, y con el horrendo sonido que habíamos ofrecido aquella noche. Un buen amigo se me acercó, y me preguntó:

- "Julio... ¿cual sería tu mayor aspiración en la música?

En aquel momento me pareció que cualquier cosa que respondiera, dado mi escaso talento musical, habría sido un poco arrogante. Así que me vi obligado a obviar los sueños de adolescente que se imagina a sí mismo sonando en la radio, tocando en un escenario de un gran estadio, o dando una entrevista en televisión... y traté de atravesarme un poco la corteza.
Y chicos, si, siento decíroslo, pero al hacerlo, al buscar de nuevo la emoción y la ilusión en mi vida después de todos estos meses viviendo con el piloto automático, me vino a la cabeza ella. Y al traducirlo a música, me vino a la cabeza un tema, y respondí lo que realmente deberían responder todos los amantes de la música:

Componer un tema tan hermoso como este:




... y todos ellos también quieren:





martes, 22 de diciembre de 2009

creo que voy a empezar a romperme...

¿no ves que lo nuestro es raro?
...sigue intacto en mil pedazos y no logra romperse.

Respira ileso en sus estados graves,
tanto hablar del fin...
que ahora apenas duele.

Y aún así te reirás. Volvería a revivirlo sin dudar.

Podría ser tan fácil...
sería espectacular...
si fueran reversibles aquellas noches de incendio

Más noches reversibles...
para saborear...
las horas más humildes con un placer más intenso

... ¿no ves que si hemos perdido...
hemos ganado historias que contar?

más de las que muchos tienen.

Recuerda que si caímos en picado
es porque a veces fuimos nubes con la mente

...si pudiera transformar nuestras noches en un ciclo sin final...

Podría ser tan fácil...
sería espectacular...
si fueran reversibles aquellas noches de incendio

pero eso es imposible
el tiempo ganará
entonces solo espero
que cuando vuelva a sonar...

tú...

... pierdas la verguenza y grites: "oh-oh-oh-oh... creo que voy a empezar a romperme"

"oh-oh-oh-oh... ya no importa que mire la gente..."

ohohohoh
creo que voy a empezar a romperme
ohohohoh...



No hay video, pero con la canción basta y sobra.

domingo, 20 de diciembre de 2009

propósitos para el 2010

" No tengo penas
ni tengo amores
y así no sufro de sinsabores

con todo el mundo... estoy a mano
como no juego, ni pierdo, ni gano.

No tengo mucho
ni tengo poco
como no opino... no me equivoco

y como metas yo no me trazo...
nunca supe lo que es un fracaso

Alegría y tristeza es lo mismo para mí,
que no me apetece sentir...
porque en el águlo de la vida
yo he decidido ser la bisectriz.

no me involucro en la pareja
y así no sufro cuando me dejan

a nadie quise jamás en serio
entonces nunca lloro en los entierros

no pasa nada si no me muevo!
por eso todo...
me chupa un huevo

... y no me mata la indecisión
si "should I stay o should I go"

"Ojos que no ven, corazón que no siente"
dijo un ciego y cornudo a la vez
y como no soy como Hamlet Pérez
no me importa nada si ser o no ser...

Dirán algunos: "ay que insensible"
otros dirán: "qué vacío, que simple"
y esas palabras las lleva el viento
como no escucho, no me caliento...

no estoy arriba
ni abajo
ya ni mejoro ni voy a empeorar

y como nunca empiezo nada...
no me pone ansioso poder terminar... "


CUARTETO DE NOS - "así soy yo"

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Teorema


Siempre que llega esta hora, cuando estoy rendido, tengo el culo cuadrado, y los ojos se me caen... sufro la misma dicotomía: acostarme o escribir.

Hoy estoy escribiendo. No porque sienta que me visite la señorita del pelo a lo francés. Ha sido un proceso más lógico: primero me encendí un cigarro, luego me puse los cascos, y busqué una carpeta de música a la que llamo "a medio volumen". La hice con la idea de ambientar las noches de sexo, pero como la utilizo más cuando estoy solo, supongo que me ha salido una carpeta de ambientación musical onanista.
La cuestión es que acabo de terminar de ver "teorema", una peli del señor Passolini. Lo último que vi de él se llamaba "pajaritos y pajarracos" y con dicha predisposición me puse la peli creyendo que me esperaba alguna carcajada y algún estiramiento facial de asombro ante lo grotesco y lo surrealista que salía de su cabeza. Y bueno, no voy a destrozaros la peli, pero no me encontré precisamente con eso. Solo puedo decir que me siento bien por haberla conseguido ver entera. Y por haberla conseguido entender, a pesar de ser tan simple (la peli) y tan retorcido (yo).

Y ahora estaba en ese momento. Quizás si me hubiera puesto una de mis pelis del circuito indie modernito de los cojones, me habría podido acostar sin más problemas, y en vez de ponerme música onanista me habría puesto una buena escena porno. Pero el neorrealismo italino me ha traido directamente aquí, a darle vueltas a mi relación con la señorita del pelo a lo francés.

La cuestión es que hoy me estoy planteando si mi cerebro no me hará algún tipo de jugarreta también con ella. Lo digo porque a veces me cuesta mucho ser consciente de hasta que punto me llego a engañar a mí mismo. Hace un par de años, antes de entrar en la escuela de cine, escribía a todas horas. No escribía grandes cosas, pero los que escribís, los que de verdad teneis esta dependencia casi toxicómana, sabeis que conseguir calidad no es lo más importante. Lo más importante es estar a la guardia, estar listo, sentir la mano suelta. Es tan importante como echar curriculums cuando estás parado. Puedes estar muriéndote de hambre y en la más absoluta miseria, pero si pasas unas cuantas horas buscando trabajo, llegas a casa con ilusión, y con la gloriosa sensación de haberle dado una patada en el culo a tus remordimientos.

Hace más de dos años que me cuesta la vida escribir. Llegué a escribir una novela. Era tan mala que nisiquiera mi padre ha llegado a leérsela. Y ahora, pasados los años, me alegro. Me abría perdido el poco respeto que pueda guardarme.
Ahora, todas las noches como esta, pienso en engrasarme, en concienciarme, en ponerme los guantes y dejar que el folio en blanco me reviente los piños. Pero soy incapaz. Llega este momento de la noche, la última oportunidad, y la mayoría de veces acabo haciendo una entrada en mi blog, una como esta, en la que no digo nada extraordinario, ni me esfuerzo. A veces me alegra pensar que nadie me lea. Me alegra haber tomado la decisión de no darle el coñazo a la gente para que lo haga, para que me preste su atención.

Pero hoy, como decía, me estoy planteando si todo esto no será otro de mis engaños, una forma muy cómoda de no tener que esforzarme.

La otra gran mayoría de noches, las que no escribo una sola palabra, la duda me inunda la cabeza entre sueños, y tengo la perpetua sensación de que precisamente esa misma noche si... esa noche había venido a verme, se había vestido de putita para mí. Me la imagino yéndose triste, preguntándose por qué no querré saber nada de ella, e imagino también que tratándola así conseguiré que se enganche a mí, y no quiera dejarme nunca, y la inspiración se enamore por primera vez de alguien, a tiempo completo.

Pero...

entre vosotros y yo...

la chica del pelo a lo francés, posiblemente, no me haya visitado nunca.

sábado, 12 de diciembre de 2009

trozo de plástico existencial

Un armario abierto
con esa duda eterna
de perchas sin ropa
de útiles extensiones de la interrogación
de plástico que nos agarra
a la vida
a la barra flotante de niquel
o de plata
o de aluminio desconchado...
dependiendo del material textil
que nos abrigue

y que nos mantiene colgados
por las noches

martes, 8 de diciembre de 2009

En primera fila para el fin del mundo


Hace años que tengo pesadillas con el fin del mundo. Desde pequeñito, las teorías de la colisión de un asteroide me aterraban tanto que no podía dormir. El ruido de un avión, o el de algún tractor que pasara por la calle, o cualquier cosa que tronase un poco más de la cuenta y yo no pudiese reconocer... me hacía saltar de la cama, nervioso, pensando que se acercaba el final.

Puede que sea una obsesión un poco estúpida, lo reconozco. Además estaba fundamentada en toda esa ola de películas catastróficas... "armageddon" "deep impact" "el dia de mañana"... y toda esta amenaza del cambio climático, y los desastres naturales.

Hoy ha sido un dia muy duro para mí. He llegado a casa, me he hecho unas palomitas al microondas, y me he sentado a ver la primera película que pusieran por la tele. Y curiosamente... han puesto "deep impact". Ya la habré visto unas cuatro o cinco veces. No precisamente porque valga mucho la pena, cinematográficamente hablando podríamos decir que es como ir varias veces a Huelva de turismo.
La película tiene el original argumento de un cometa enorme que se dirige a la tierra. Evidentemente nuestros amigos los americanos se aventuran a mandar una nave tripulada por los típicos héroes kamikazes, cargada de bombas atómicas para reventar al dichoso pedazo de roca... pero algo sale mal. El cometa se parte en dos, y la parte más pequeña cae en la tierra arrasandolo todo a su paso...

En fin. La cuestión es que algo está cambiando con el paso de los años. Últimamente tengo la sensación de mientras más tiempo pasa, más malentendidos, peleas, decepciones, frustraciones, desilusión, desesperanza, falta de fe... se me va acumulando en forma de pequeñas muertes diarias. Uno no termina nunca de ver que la suerte se balancée un poco y termine tocándonos, y después de dias como el de hoy, llegas a casa, pones la peli catastrófica de turno... y la ves con otros ojos.

De repente me parece que una evidencia tan contundente, una destrucción inminente tan incontestable, tan inevitable... totalmente nula de incertidumbres de cualquier tipo... arreglaría muchos de los despropósitos rutinarios que se me acumulan hasta el punto de verme totalmente incapaz de sentarme ante mi blog, y expresar lo que siento.

Creo que ese pánico al apocalipsis, cada dia va disminuyendo gradualmente con la misma intensidad con la que se acrecienta mi miedo a enfrentarme a un folio en blanco, a poner a prueba mi creatividad, mi vitalidad, mi capacidad de ilusionarme y de superarme.

Antes no era así. Antes podía ser presuntuoso y un poco arrogante cuando se trataba de retórica y de dialéctica. Antes, de algún modo, podía usar algún recurso, algún misil atómico que destruyera a ese gran asteroide de la desidia y la infelicidad y la insatisfacción con uno mismo... ese sentimiento de exclusividad, de magia, de que somos algo más que un accidente biológico absolutamente insignificante.

Ante esa tesitura, ser testigo del fin del mundo ha dejado de asustarme. Al menos, como dice Steve Buscemi, sarcástico en esa otra cagada de película que es "Armaggedon":

- ... asientos de primera fila para el fin del mundo"