jueves, 21 de enero de 2010

Solidarihostias


Una de las cosas que detesto de este mundo son las estadísticas. La necesidad imperiosa de afirmar una opinión con porcentajes, con números, con símbolos extraños. Esa forma indirecta de darle embergadura a la razón personal, ese intento disimulado por sobrepasar la subjetividad que lo inunda todo y entrar en el olimpo de los dioses sentenciando sobre algo con los números, como si fuera irrebatible, como si la opinión se convirtiera en ciencia, y como si la ciencia de por sí no fuera meramente otra forma de expresarnos, acogida como todo lo demás al gran enigma de lo indiscutible.

Yo no voy a utilizar porcentajes. Que les den por el culo. Y además no os considero tan tontos.

La cuestión es que hay un montón de gente que muere cada dia, y no pasa nada. No pasa absolutamente nada, y lo sabes.

Y tiene que ser así. Es decir, imagina que mueren unos cuantos cientos de miles de personas al dia, y que tienes que sentir lástima y aprensión y empatía por cada una de ellas como seres individuales que son. Y que tuvieras en cuenta que tras cada personica, habían maravillosas manías, sentimientos, familia, sueños, esperanzas... imagina encima que esas personas podrían haber cambiado el mundo. Que entre los millones de personas que van muriendo cada año, algunas cuantas podrían haber escrito los versos más hermosos, y las mejores canciones, y habrían podido cambiar tu vida en algún momento dado...

En fin, sería terrible ser tan solidario.

Pero son datos que manejamos. Salen en los periódicos cada dia. Número de muertos por accidente de tráfico. Número de muertos por inanición. Por violencia doméstica. Por gripe A. Por violencia. Por muerte natural. Por sobredosis. Por lo que sea.
También lo dicen mucho en las noticias. Y hay unos programas informáticos cojonudos para hacer gráficos. En internet, si lo pones en google... te salen tambián la hostia de estadísticas. Y no nos importa una mierda. Y es normal, ya lo hemos dicho. Menos mal.

Pero de vez en cuando pasan cosas que pueden conmigo. De vez en cuando... hay ciertos niveles de hipocresía que no soporto. Que me duelen mucho más que la muerte de toda esa gente. Y ya sabeis de lo que hablo:

GRANDES TRAGEDIAS.

Las torres gemelas. Los grandes terremotos. Los grandes desastres naturales. Los grandes atentados...

Entonces se lia el circo. Entonces resulta que a todos nos aflige muchísimo lo que nos dicen cada dia. A todos nos importa muchísimo lo que está ocurriendo en Haití. A todos nos preocuparon las victimas del 11-S.

Todos los bancos dan donativos.
Todas las cadenas de televisión abren cuentas bancarias de ayuda.
Todo el mundo se hace fan de la página de ayuda a los damnificados en facebook.

Todo el mundo habla de "SOLIDARIDAD"

Está bien. Yo, aunque no os lo parezca, creo entender bastante bien el por qué de todo esto. Yo admito que hay ciertos acontecimientos que de verdad nos llegan, y nos hacen empatizar con el dolor de los demás, y nos llevan a querer "ayudar".

Así que me creo todo esto a un 5%.
(mierda, las putos porcentajes, me la han vuelto a jugar)

En fin. Solidaridad. Solidaridad con el desastre. Cojamos el caso Haití. El país más pobre de américa. Muchos no lo sabían. Yo, por ejemplo, no tenía ni zorra idea. Hoy, leyendo un poco, me he enterado un poco del asunto: colonia francesa, esclavizada durante siglos, invadida y utilizada por Estados Unidos durante decadas, pisoteada como el resto de américa por los colonos españoles... Llevan unos diez o quince años de supuesta democracia, aunque realmente está gobernada por el banco mundial ya que los gobiernos no tienen poderes reales sobre las leyes, que se basan en el derecho al veto, y no en el valor del voto.

Todo eso, como todo lo demás que ocurre cada dia y que los medios de comunicación no nos enseñan, nos ha estado dando exactamente igual hoy. De echo, toda esa situación nos la sigue pelando. Ahora lo que importa es que hay muertos por catástrofe. Hay una circunstancia nueva, y es que la tierra ha temblado y ha matado del tirón a todos los que antes morían un poco más escalonadamente. Así que ahora toca poner caritas. Ahora tenemos nuevos temas de conversación para el ascensor. Y mucho material periodístico para que los periódicos y los medios de prensa den de comer a sus trabajadores.

Tenemos anuncios. Tenemos declaraciones de los jugadores del madrid solidarizándose. Tenemos grupos nuevos en facebook. Tenemos mensajes de los presidentes. Obama tendrá un buen argumento para justificar ese nobel que le cayó del cielo. Y sobre todo, tenemos una excusa para mantener limpia la conciencia.

Porque la conciencia humana está hecha de un material interesante. Se limpia con una facilidad que ya querrían para sí los fabricantes de muebles, detergentes y electrodomésticos. La mierda sale sola, no hace falta agua caliente.

De echo creo que necesitamos que ocurran tragedias de grandes dimensiones. Necesitamos, como mínimo, cuatro o cinco al año. Para ir sintiéndonos limpios. Mandaremos un monton de miles de kilos de ayuda, perros bombero rastreadores, médicos voluntarios... y una vez que haya pasado un tiempo prudencial y hayamos rescatado unos cuantos cadáveres y hayamos cifrado el número de víctimas, volvemos a casa, y unos tendrán un curriculum humanitario brillante, mientras los demás simplemente estaremos con la cabeza en cualquier otra cosa.

"Solidaridad". Curiosa palabra. Siempre se dice que España es el país más solidario. Y no me extraña. Somos el país de la picaresca. Donde si no se podría ser tan hipócrita y tan cínico.

Las chabolas, los sintecho, los inmigrantes, y todas las demás pruebas de que el mundo está seriamente jodido sin necesidad de que nos joda la tierra, seguirán pululando a nuestro alrededor, como las moscas que pululan sobre las caras de los negritos deshidratados. Y las ignoraremos pensando en llenar nuestro estómago, al igual que las moscas reciben la indiferencia de los niños del tercer mundo.

Somos especialistas en salvar de la muerte a los de nuestra especie. Pero nos da exactamente igual mantenerlos vivos. No nos consideramos responsables de eso, de la vida. Que se mueran de hambre poco a poco. Que se mueran de frio en los portales de los bancos que nos dan las hipotecas.

O lo que es peor... que no se mueran nunca y sigan viviendo así. Para eso, la solidaridad no es tan importante.

La gente muere todos los dias, y no nos importa, y yo lo entiendo.
Lo entiendo,
juro que lo entiendo

Pero tambien hay mucha gente que no se muere. Que sigue viva. Que sigue hambrienta. Que sigue durmiendo en el suelo de la calle. Que resiste unas enfermedades que podrían curarse con un fármaco que existe y que alguien ha decidido que puede patentar. Y siguen habiendo empresas farmaceúticas privadas, ricas, enormes.
Y siguen vendiendose coches de gama alta. Y siguen fichandose jugadores por sumas que se nos escapan. Y siguen subiendo los abonos de los equipos de futbol, y se siguen vendiendo, y las camisetas de los jugadores, y siguen construyéndose mansiones, y siguen existiendo "Reyes" a los que seguimos pagándoles la monarquía con nuestros impuestos. Y seguimos gastando nosecuantos euros de media por navidad (insisto, no caeré en las estadísticas) en regalos y lucecitas. Y seguimos renovando vestuario cool cada rebaja de enero. Y seguimos hablando de crisis. Y seguimos comprando play stations, y seguimos votando a los partidos políticos. Y seguimos viviendo igual.

...
...
...
y seguimos hablando de solidaridad. Y todavía hay quien cree en la humanidad, y me toca los huevos con el dia de la puñetera "humanidad".

Eso no lo entiendo.
Eso... os juro que no lo entiendo.





Así lo ve Galeano:

http://elmercuriodigital.es/index.php?option=com_content&task=view&id=24590&Itemid=151

y esto de regalito, panda de cabrones

jueves, 14 de enero de 2010

mosaico romano


había un pequeño temblor en tu barbilla
un traje de lunares en tu espalda
una boca tan pequeña como el saliente de un iceberg
escondiendo algo grandioso y arrollador bajo las aguas de tu saliba
y desprendiendo un frio que quemaba...

como el buen hielo.

Y creo recordar unas manos pequeñas
y una sonrisilla escondida
y un agujero negro en tus ojos azulverdosos,
absorviéndome

Ahora quedan solo algunas fotos
mucho esperma derramado
y un corazón como el que tuve antes



...pero en mosaico romano

lunes, 11 de enero de 2010

Durísima, despiadada y cruel crítica sobre "Undergroud" de Emir Kusturica


Genial. Espectacular. Brutal. Alucinante. Maravillosa. Asombrosa. Magnífica. Suprema. Inigualable. Brillante. Desternillante. Sobresaliente. Colosal. Perfecta. Superior. Soberbia...

Dabuten, flipante, acojonante, fetén, la hostia, la rehostia, la virgen puta.


...

Poética hasta la naúsea.
Divertida hasta el dolor de barriga.
Inteligente
Profunda

Perfecta.
Perfecta.
Perfecta.

La mejor película que he visto nunca.




... tan buena que es capaz de sobrevivir a todo este empache de halagos baratos.

miércoles, 6 de enero de 2010

Dios es un tipo simpático


Por falta de memoria... yo creo que es por eso. Es decir, si no por qué ibamos a cagarla de la misma forma tantas veces? No es que no aprendamos, o que seamos el único animal que... eso, lo del dicho ese. No. Es por falta de memoria, o por ese fenómeno misterioso de tirar un botellín de cerveza vacío a cinco metros intentándolo encestar en una pequeña cesta de basura de apenas 50 cm de diámetro. Algunas veces encestamos y podemos alzar los brazos al cielo y decirle a Dios: chúpame la polla, gordinflón!

Pero la mayoría de las veces, el botellín se estrella en el suelo, y se rompe en mil pedazos, y siempre hay alguien a tu lado que te dice: "deja de hacer gilipolleces, gordo de mierda". Quedaos con su cara, es un enviado de Dios.

Hacía ya unos cuantos años que no me lo recordaba a mí mismo. Entras en un local, tus amigos van disfrazados de Massiel. Uno de ellos grita: "viva el betis". Tú no puedes beber porque has llegado tarde. Has llegado tarde y no había nada en el pueblo, y se había acabado la botella de ron y tus amigos quieren ir a un pueblo cercano, a un bar en el que ponen rock & roll. Así que te toca conducir. Y te presentas allí, y tú vas disfrazado de niñera.
Te encuentras a esa vieja leyenda del rock, guitarrista que fue amigo de tu padre en aquel grupo que tuvo su minuto de fama. Te vuelve a contar lo mismo. Va a hacer un grupo, un rollo... "rock-literatura". Confía en mí, quiere que toque la batería, que lleve letras, poesías, que improvise, que le aporte.
- Joder, ya te lo he dicho, cuenta conmigo
- No, en serio, la semana que viene o la próxima, a más tardar, te doy un toque.

Luego empiezan a desquiciarte por todas partes. "Tómate una cerveza tio"; "no tio, no te tomes nada, que tienes que llevarnos luego"; "tio, te quiero en mi grupo, en serio. Pero te digo una cosa... bueno no, ya hablaremos"; "Vale"; "no, en serio, te lo digo, necesitas pegada, tocar de punteras, ¿entiendes?" "rock & roll tio, eso es así"; "como aquella película... hostia tio no la has visto?... hostia, es una mierda en verdad. Pero está super guapa"...

A partir de ahí ya no escucho nada. Ahora toca observar otras cosas. El camarero está jodido, su compañero no para de tener detalles con él, algo le ha debido pasar porque cada se le ve más... ya está, va disfrazado de hombre hemorroide. También me fijo en que la decoración tiene algunos detalles simpáticos. Es el tipico bar rock de nuevo diseño cool, con coches americanos en las paredes, una barra que es en sí misma el mástil de una guitarra, cuadros de Audrey Hepburn, de Marilyn Monroe, de Jimi Hendrix... nada original. Pero en el servicio hay pintado en un azulejo de la pared un pato donald. Eso es sin duda lo más carismático del local.

Al salir del servicio la veo. Bueno... no es que la vea, es que me inunda la vista. Una rubia, preciosa. Lleva una falda cortita, y baila con una media sonrisa picarona, derramando un poco la cerveza al moverse, y gesticulando mucho mientras corea una letra de extremoduro. Se la sabe. Todas las mujeres de mi vida, por algún motivo que desconozco, cumplen ese requisito.

Pero uno no suele tirar el botellín de cerveza a cinco metros de distancia. Yo soy de los que espero a que la cesta del contenedor me sugiera que deposite en ella mi envase de cristal. Y a veces pasa eh. Hasta el momento me ha ido bien así. Además uno sabe muy bien que las papeleras están siempre rodeadas de borrachos que le tiran los tejos desde lejos, desde cerca, y desde donde haga falta. Y hay un sentimiento peor que el de saber que solo te quedan las pajas: el de sumarte a los borrachos, y ponerte a tirar cristales al suelo. Quien dice cristal, dice alma.

Pero entonces... entonces me mira. Me mira y me sostiene la mirada. Y me sigue mirando luego mientras habla con una amiga. Y mientras yo me repito a mí mismo que sería absolutamente ridículo acercarme sin más y decirle alguna tontería... la tipa me mira y me sonríe, y da un trago inmenso a la cerveza.
Es entonces cuando Dios, que se ha llevado toda la noche tocándome los cojones, se merece que le mée en la boca.

Después de asumir que tienes que hacer algo, vienen los problemas: ESPERAR EL MOMENTO OPORTUNO.

Si habla con más tios no. Porque no estoy dispuesto a pisarle el terreno a un tipo que le intenta dar por el culo a Dios. Eso se llama camaradería, y si la pierdes... Dios te lo agradecerá dándote otra patada en el culo.
Esperas a que acaben de hablar. Pero luego le hablan las amigas. Lo suyo sería que se quedase un momento sola. Pero una preciosidad como esa no conoce esos momentos. Está rodeada siempre. Mosquitos, coñazos, borrachos, lesbianas, señores de ambigua sexualidad, camareros... Hay de todo en la viña del señor, y es porque ese hombre debe tener un sentido del humor acojonante.

Por un momento decides pasar del tema y volver a ver como andan tus colegas. Lo mejor será olvidarte del asunto. Coño, parece que estén hablando, parecen centrados. Los has infravalorado, sin duda. Te acercas a escuchar de que hablan y... lo primero que escuchas, mientras suena de fondo un tema de Leño, es:
"buahh, dale caña, que buenos shon loh platero, shon la polla julio, yo fui a un consierto en er... en... chevilla... aro... alli con er... que buenos shon hostia"

Y de repente la rubia pasa delante tuya. Se dirige al servicio. Te mira. Te sonríe. Te sonríe de una forma... como explicarlo. Esa sonrisa dice: "jaja, vaya la que te están dando. Podrías hablar conmigo, estoy ya un poco aburrida de todos estos moscones. Vamos,atrévete,valiente!"

Así que lo decido. Cuando salga del servicio le voy a hablar. Le voy a decir lo que sea. Me da igual. Y prepárate porque Murphy, que también trabaja para Dios, seguro que tiene pensada alguna ley por la que en el momento en que te acerques, ella se de la vuelta, le hable a otro, o pase algo que te conduzca al más penoso de los ridículos posible. Así que hazte a la idea: le vas a hablar, pase lo que pase.

Y lo hago.

No es que vaya del todo mal. Pero sabes inmediatamente que has roto la botella. Que ha dado en el canto de la canasta, y ha salido despedida a varios metros de distancia. Sientes, literalmente, la patada en el culo de Dios.

Uno al menos puede intentar consolarse pensando en que al menos, durante un rato, ha olvidado lo penoso que es el mundo de la noche cuando se observa desde el lado sobrio. Pero la tipa en realidad no es nada del otro mundo. Dirías que incluso tiene una voz demasiado vulgar. Y aunque parece receptiva, no tiene magia. Enseguida comprendes que sus sonrisas y sus coqueteos son otro disfraz. Ella va disfrazada de mujer bonita.

El próximo comentario que escuches, será el de tu amigo borracho, negándose a irse porque cree haber visto en la mirada de una rubia que quería chuparle la polla.

Posiblemente sea cierto. Los borrachos siempre dicen la verdad.

sábado, 2 de enero de 2010

no lo leas, feliz año


Tengo poquitas cosas claras.
Así empieza el año. Creo que a medida que pasa el tiempo, solo puedo observar que cada vez siento estar más en desacuerdo con la mayoría de cosas que me rodean. Y en cuanto a mí, cada vez estoy más seguro de que este tampoco será el año en que el protagonista de mi vida sea yo mismo.

El dia de la humanidad, celebrado el mismo 1 de enero, por ejemplo, me ha dado una pequeña clave para tratar de entender por donde van los tiros conmigo mismo. No apoyo ese día. No creo en ese tipo de iniciativas. Veo los videos de recopilación, observo hasta que punto la música manipula la realidad a su antojo. Como alguien con un programa de edición, una cancioncilla buenrrollera de fondo, y las imágenes de unos cuantos transehuntes saludando, dando su nombre y su apoyo al "dia de la humanidad" da como resultado un video aparentemente encantador, lleno de energia positiva, capaz de hacer a cualquiera sacar una pequeña porción de fe en los demás y en uno mismo. Pero este año, nisiquiera por ser año nuevo, ni por toda la predisposición que flota en nuestro ambiente y que de forma subconsciente nos hace tener una mínima intención de cambio, o de esperanza... he sucumbido un instante a la farsa y a la ilusión. Y las pongo en la misma frase porque a veces me parece que no hay nada más peligroso que un buen discurso, que una buena dialéctica, y que una buena intención. No hay nada más dañino que la expectativa, que la ingenuidad, y que las bondades profesadas. Al menos yo, que siempre me he considerado un estúpido ingenuo que se traga cualquier cosa, tengo que andarme con mucho ojo con estas cosas. Porque tuve una infancia feliz, y desde entonces creo en una serie de cosas que suenan muy bien y que cada año estoy más convencido que solo sirven para vender más y para mantener a la gente calmada y a la espera.

A menudo, hablando por hablar, cosa que hago el 98% del tiempo con el 90% de la gente que voy conociendo, llegan a mí datos que no me dejan caer en el buen propósito, y en la fe en la humanidad. No puedo creer en la gente. Me obsesionan la cantidad de pequeñeces, de insignifancias que nos ocurren todos los dias, y que apenas tenemos capacidad de ver. Yo mismo, me sitúo como claro ejemplo. Intento ser honesto conmigo mismo. A veces no duermo del todo bien. No soy capaz de acabar los proyectos que inicio. No soy capaz de decir siempre lo que siento. No soy capaz de ser igual de honesto con unos que con otros. No soy capaz de ser mejor persona. A veces soy muy cínico. Otras muy superficial. Otras soy asquerosamente egoísta. A veces no soy nada honesto conmigo mismo. Y tengo pesadillas. Me siento culpable. Soy dramático y autocondescendiente. Me agobian mis fracasos. No soy capaz de mejorar casi nada. No soy capaz de perseguir mis sueños de verdad. Y muchas muchas más cosas que... lo reconozco, no me atrevo a aceptar sobre mí mismo.

Luego, cuando hablamos por hacer algo, escucho esas cosas que decía antes. Corrupción a todos los niveles. Deslealtad de todos los colores. Hipocresía ambiental. Tenemos el viejo recurso de atribuirlo todo a la sociedad, como si fuera un ente invisible, como si fuera cuestion de fe creer que existe, como si fuera Dios, una tercera persona, algo ajeno. Pero no son solo las masas. En todo lo individual, no tengo más que ponerme de ejemplo. Mi ego además, me hace creer que en comparación con lo que me rodea, yo tengo mucho por lo que sentirme orgulloso. Pero es otro engaño. Yo tengo la misma mierda dentro que todos vosotros.

¿El dia de la humanidad? Está bien, os diré lo que pienso: todo el que lo firma y apoya no es más que un hipócrita autoengañado. La diferencia entre ellos y yo es que yo soy un hipócrita consciente. Y las dos cosas son igual de jodidas. Porque yo, la mayoría de veces, soy hipócrita a posta, por falta de valores, y de personalidad... y sobre todo por falta de coraje, y de valor.

Los demás sois simplemente más borregos, más inconscientes, más estúpidos. Pero aunque parezca alusivo y ofensivo, ser estúpido hoy en dia no es peor que ser cobarde.

Todo el mundo está escribiendo entradas en sus respectivos blogs, haciendo recuentos, aprovechando la fecha para analizar el pasado año, lo nuevo por venir, propósitos de enmienda, y hacer gala de nuestra pseudo honestidad, y de nuestras mejores intenciones para engañarnos una vez más y seguir con toda esta mierda hacia delante, siendo eternos cómplices del delito vital en que se ha convertido TODO.

A mí a veces me cae mal todo el mundo. Todo el mundo. La única forma que tengo de no odiarme a mí mismo por hacer exactamente lo mismo, y sentirme exactamente igual de desleal que los demás... es aprovechar estos dias para hacer mi escrito, y decir que lo más importante de mi vida es el amor.

Que echo tanto de menos a la rubia que a veces me falta la respiración.
Que jamás he dicho en serio que quiera olvidarla, ni a ella ni a ninguna.
Que tengo pesadillas en las que ella está embarazada de otro.
Que me siento insignificante e insuficiente. Y que cada vez estoy más seguro de que si no está conmigo, es porque realmente no me lo merezco.

Y no merecerme el amor, me parece lo más cruel y duro que hay en el mundo. Y lo más honesto y autocrítico que puedo reconocer sin perder la cabeza. Y que le jodan al dia de la humanidad, al tercer mundo, a la injusticia, a los politicos, a los jipis, a los pijos, a la iglesia, a los canis, a los amigos, a la familia, a la sociedad, a la libertad del sáhara y a cualquier cosa que se os pase por la cabeza, porque os aseguro que me importan, en comparación, una puñetera mierda.

Cambiar eso no debe ser un propósito de año nuevo. Cambiar eso debería ser la función vital de un ser humano. Pero no lo es. El mundo se acabará algun día, y hasta entonces, seguiremos dependiendo de nuestra felicidad propia, y pisaremos todas las causas y cabezas que hayan que pisar para conseguirlo. Porque, posiblemente, por mucho nos cueste aceptarlo, el ser humano forma parte del sinsentido y del caos. Y la armonía, el orden, la reencarnacion, la vida, Dios... y todo lo demás en lo que nos apoyamos, no sean muy distintos de las causas estériles que defendemos sin mucho convencimiento. Y sean igual de débiles que ellas.

Quizá es que en el universo reine el caos. Y en el momento en que nos negamos a creerlo, empezamos a ser humanos, un pequeño reducto de imbéciles a contracorriente, creyéndose sus propias mentiras y vanagloriándose de sus contradicciones y sus puñaladas traperas a su propio concpeto. Porque nisiquiera respetamos la estética de la pureza. Ni siquiera nos esforzamos en mantenerlo a un nivel poético.

Quizás haya que entregarse a los malos. Y al terrorismo. Pero no al terrorismo constitucional, como esos árabes, o esos etarras que lo utilizan de forma política, y siempre favoreciendo al sistema. Sino terrorismo de verdad. Destrucción, porque en el momento en que destruyamos esto, nacerá otra cosa.

¿Creéis que alguna vez habrá una iniciativa contra la humanidad? ¿Dia de la destrucción de la humanidad tal como la conocemos, para la construcción desde cero de un nuevo concepto de la humanidad en el que las cosas sean, simplemente, diferentes?

Sinceramente, no lo creo. La gente está contenta. Aquí, al lado de casa, suena una fiesta. La gente grita, y se besa, y bebe mucho, y se lo pasa muy bien. Y todos apoyan al dia de la humanidad.

Y yo acabaría encantado con toda esta mierda, pero como ya os dije, soy un cobarde, y no tengo principios, y posiblemente cuando me pregunteis sobre esto lo negaré todo, y lo achacaré a un mal momento, y me lo pasaré DE PUTA MADRE en este beautiful world.

Si señor.