sábado, 19 de junio de 2010

Hormigas a punto de ser pisoteadas

Estar aburrido es bueno... vamos a probar con la escritura compulsiva. Tener ganas de tener ganas. Eso ya es algo. Debería tener ganas de tener ganas, aunque no estoy muy seguro. Creo que si al menos no cumpliera ese requisito estaría... que se yo, tirándome de un quinto piso. Y no, estoy aquí. Intento motivarme con cosas. Estúpidas, vale, muy estúpidas. He mirado varias veces por internet como iba el Betis. No soy del Betis ni me importa, pero he sido capaz de provocarme cierto interés en la parrilla deportiva. Hoy habían motos, lo de la pole y eso. Y lo he visto un rato, me he enterado bien de la cosa. Y luego el mundial... claro, las declaraciones... por lo visto la Sara Carbonero está liada con Casillas. En fin, que triste es todo. Pero piensa en otra cosa. Sácale el lado positivo... el interés, las ganas de tener ganas. Miro el messenger una y otra vez, enfermiza-mente. Creo que tengo la esperanza de que en realidad hayan posibilidades por todas partes. Pienso en qué rincones de mi pueblo estaré ignorando... pienso... "hostia, yo tenia amigos en mi pueblo, verdad?" piensa un poco, podría llamar a alguien, tomarme un café... mierda, no, no tengo un duro. Pero podría llamar a alguien, es decir... podría buscar un teléfono con el que llamar a alguien. No se a quien. Mira no, no voy a salir de mi casa para buscar un teléfono con el que llamar a alguien, cosa que me lleva a pensar en quien y en por qué, y que le voy a decir y que tengo yo que ofrecerle a nadie para que soporte mi penosa compañía. Un tio con mente en blanco, sin ganas de nada, solo de que el tiempo pase rápido, sin saber para qué, como si el tiempo de verdad se hubiese sacado alguna titulación en la universidad y tuviera un doctorado en medicina o en psicología. El tiempo no hará nada por mí. Tengo que seguir escribiendo. Piensa, piensa... las últimas siete veces que me senté a escribir aquí, a intentar escaparme con la literatura, a buscar la inspiración, la belleza, o el simple desahogo... acabé transtornado y no fui capaz de publicar una sola palabra y el solo recuerdo de aquellas cosas que escribí me transportan sin remisión al más absoluto de los ridículos y a la mediocridad vital más desalentadora. Porque solo me queda, en estos casos, la esperanza de la palabra escrita. Tanto fracasar, tanta mediocridad en mis relaciones, con mis amigos, con las chicas, con el cine, con lo que hago, con lo que no hago, con lo que pienso, con mis objetivos frustrados, mis miserias, mis estupideces, mis infantilidades, mi falsa honestidad, mi falsedad y mi cada vez mas innecesaria y absurda existencia. Si lo realmente bueno y lo realmente malo cada vez es más malo y más bueno, es gracias a que el sustrato de en medio, esa capa gris que lo equilibra todo, tiene que ser potente, realmente gris, realmente vacía y absurda y caótica y sin sentido y absoluta y radicalmente MEDIOCRE. Así que creo que tengo la culpa de lo de Nadal, lo de Federer, lo de Pau Gasol... todos esos genios del deporte me deben mucho. Y los grandes genios, también. Y los grandes fracasados, karmele marchante y toda esa mierda de humanidad... todo gracias a que gente como yo equilibramos el universo con nuestra paupérrima invisibilidad, con nuestro auto provocado aburrimiento. Y cuando salgo por las calles todas me parecen lo mismo, y me olvido de que existe el cielo, y asumo el cemento y la hierba artificial como parte de mi sangre. Y me intento convencer de que la consciencia es un amigo que mete su cabeza bajo mis piernas y me aupa para ver las cosas desde una perspectiva más alta, y cuando lo hace solo descubro estar en medio de un concierto, y miro hacia delante y hay miles y miles de cabezas por delante de mi, y unos cuantos que destacan en un escenario, y al mirar hacia detrás veo otras miles de cabezas más lejos aún que yo, sentados en una grada, y entonces le golpeo la cabeza a ese supuesto amigo que es la consciencia para que me vuelva a bajar y me deje ver las cosas ensimismado y ciego como casi todo el mundo, en lugar de hacerme pasar por esta falsa situación de privilegio que es ser realmente consciente del poco sentido que tiene tu vida, de mi poco talento, de mi mediocridad galopante, y de lo ridículo de mis estúpidas ansias y sueños de grandeza, totalmente similar a los de todos los demás, que sin embargo no tienen por qué preocuparse, porque no quisieron hacerte tantas preguntas y pasaron por el aro y consiguieron cosas, consiguieron creerse superiores, importantes, y lo fueron... a pequeña escala lo fueron. Convencieron a otros de que lo eran, y los otros los creyeron. Y al lado tienen a sus novias, y a sus amigos, y a sus familias creyendo que son capaces de todo... y hasta el dia en que se mueran disfrutarán de la ignorancia y de las elipsis y de la mentira asquerosa y repugnante que es el mundo real. Y yo solo seré feliz en los miserables segundos que paso metido en la cabina del vater, sintiendo la vibración de las voces de la gente, la música de fondo, meando y creyéndome que cuando salga ahí fuera de nuevo, quizás se me ocurran más cosas que hacer que buscar porno en la red. Entre tanto, en el facebook, algunos tratan de recordarme lo bien que lo pasamos en aquel concierto, y me asombro leyendo euforia dentro de las palabras, verdadero convencimiento y comunión social en donde yo solo soy capaz de ver a un montón de hormigas a punto de ser pisoteadas.

Permanezco aquí, a lomos de la conciencia, irremisiblemente condenado.
Esperando ansioso a que llegue el domingo.

lunes, 7 de junio de 2010

Argumentos de peso


Estás en un bar, de esos que tienen la televisión puesta a toda hostia, y de repente empieza un programa de televisión absurdo que trata inocentemente de mantenerse neutral sobre un debate en el que muestra opiniones de gente contraria y a favor de los toros y todo lo que conlleva la tradición taurina.

Y como estoy en mi pueblo, y en un bar, parece que los clientes vean en mí una más que certera posibilidad de saciar su hambre de polémica y discusión. Me ven en la cara que voy a estar totalmente en contra de lo que me digan, y tienen razón, porque por muy retrasados mentales que parezcan cuando se ponen a argumentar sobre el asunto, tienen la suficiente inteligencia para saber con quién y con quién no les conviene tratarlo.
Pero hoy se equivocaron. Les invité a que expusieran sus alegatos, les escuché atento, saqué a relucir mi más amplia sonrisa, pedí la cuenta, y me fui dejándolos con esa insatisfacción del que es pillado por su mujer con otra, y no obtiene nisiquiera una réplica, un llanto, un agonizante "¿desde cuando?", un desesperado "¿por qué?".

Por desgracia suelo ser mucho más estúpido, y pierdo mi tiempo muy a menudo discutiendo estupideces con gente con la que tengo la sensación constante de ponerme a prueba a mí mismo, de intentar convencerme de que soy capaz de hacer entender a un mono que carece de conciencia propia. Suelo ser tan estúpido en ese sentido que acabo frustrado, y termino entendiendo que la mayoría de las veces soy yo el mono inconsciente vestido con pantalones vaqueros. Pero supongo que es buena señal, que no solo se trata de arrogancia gratuita, o que no soy meramente un pedante aburrido, sino que algo tendrá que ver que me corre sangre por las venas, que me afectan las cosas que me rodean, que mantengo un cierto hilo de inocencia que defiendo a capa y espada... que sigo vivo.

Así que os hablaré de lo que pienso de los toros. Una vez Oscar Wilde, cuando lo juzgaban por homosexual, fue interrogado por un juez que, tras pruebas muy evidentes, le preguntó si era capaz de negar que una carta que contaba como prueba, y que contaba con todo lujo de detalles sus preferencias sexuales, había sido o no escrita por él. El pobre de Óscar confesó, y se lamentó ante el juez y los asistentes no de ser homosexual, sino de, según dijo textualmente "ser el autor de una carta tan horrorosamente mal escrita".
Así que mejor... os hablaré de lo que pienso de lo que exponen los defensores de los toros, os hablaré de sus argumentos. Suelen ser estos:

1- "El toreo es arte"
2- "Los toros no sufren"
3- "Los toros viven muy muy bien antes de ser sacrificados"
4- "Si no existiera el toreo, los toros bravos desaparecerían"
5- "El toreo ha existido siempre, es una tradición"
6- "Hay muchas familias que comen del negocio de los toros"

...

Supongo que habrán más, pero de momento me quedo con estos seis, que ya tienen bastante por donde analizar.
No voy a descuartizar cada argumento porque luchar contra lo obvio me parece muy dañino. Y creo que, a fin de cuentas, los ejemplos son siempre mucho más ilustrativos y divertidos que los análisis críticos.

Extrapolemos estos argumentos a... que te digo yo, el terrorismo.
Digamos que yo defiendo el terrorismo. Que soy partidario de Eta. Que alguien se mosquea mucho conmigo al oirme decir esto e intenta hacerme entrar en razón. Y yo voy y... bueno, cojo estos argumentos, y los aplico. Veamos que pasa:

- Pero que coño dices? como vas a estar a favor de esos asesinos?
- (1 *) es que yo creo que el asesinato es un arte.

- un arte? menudo imbécil. Tendría que pasarle a algun familiar tuyo... vas a ver que arte
- (2 *) que va, pero si los humanos no sufren

- que los humanos no sufren? pero que gilipolleces estas diciendo? claro que sufren!!
- (3 *) Bueno, pero viven muy bien antes de que los matemos.

- Joder... pues dependerá del que mates. Si son políticos lo mismo...
- (4 *) Si no existieran los asesinos, los seres humanos desaparecerían

- Pues... como no sea alguna teoría sobre la superpoblación mundial... no lo pillo
- (5 *) El asesinato y el horror es una tradición histórica, mucho más ancestral que otras como el toreo. Hay que mantener las tradiciones

- Bueno, también era una tradición quemar a las mujeres que se consideraban brujas, o cosas peores... y por suerte fueron superadas
- (6 *) No podemos superar esta, hay muchísimas familias que viven de esto.


*1: De echo, hay numerosas obras literarias, películas, pinturas... que tratan sobre "el arte" de la violencia y de la muerte. No me lo estoy inventando
*2: Ningún veterinario de este mundo te dirá que un toro "no sufre". El argumento basado en la piel gruesa del toro se ha manipulado como si fuésemos imbéciles profundos. Un toro lleno pinchos que le cuelgan por todo su cuerpo, que lo van desangrando, que es mareado y acuchillado y rematado con una espada tantas veces como sea necesario para dejarlo tumbado en la arena... muy bien no se lo pasa. De eso podemos estar seguros. Y sin contar a los que les ponen esas antorchas en los cuernos, a los que apalean en las fiestas de los pueblos, a los que tiran al agua... etc etc etc
*3: Este argumento me encanta. Sugiero que vayamos sacrificando en cada feria de abril a un ricachón. Por orden, de mayor a menor fortuna. Y que no se salven ni los reyes. A buenas vidas, sangrientas muertes, si señor.
*4: Creo que a lo que temen realmente no es a la desparición del toro bravo, sino a la desaparición del señorito sevillano en todas sus vertientes (es decir, toreros machotes de patilla larga, ya sean sevillanos o panameños)
*5: Gentuza como la del toreo hace que uno odie profundamente todas las connotaciones de la palabra "tradición". No es justo. Tradición, etimológicamente, no es algo tan chungo.
*6: Este argumento es perfectamente extrapolable. Hay teorías que hablan de que en la transición se pudo dar un golpe definitivo a Eta, pero que nunca interesó erradicar del todo una amenaza como esa que pueda dar tanto dinero (policías especializados, guardaespaldas, coches blindados... todo un negocio) y sobre todo tanta justificación política basada en el miedo. Hemos llegado, si hacemos memoria, al punto en que por poco nos cargamos al presidente del gobierno por pretender "dialogar" para que dejaran de matar a más gente. El miedo siempre ha sido el mejor negocio... que le pregunten a los cristianos.

Ya que me he animao, os pongo un poco de musiquita