sábado, 27 de agosto de 2011

misantropía poética


"Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias
o como pasas de higo;

un cutis de durazno
o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,

al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;


pero eso sí

—y en esto soy irreductible—

no les perdono,

bajo ningún pretexto,
que no sepan volar.


Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme"

Oliverio Girondo, poeta argentino.

sábado, 20 de agosto de 2011

Ruídos


Me suele gustar estar solo, pero no lo soporto. Eso también incluye en mi casa, a veces, en vacaciones, cuando mi madre no está, cuando no tengo que aguantar a mis hermanos, y me siento libre para fumar donde quiera y poner la música alta y levantarme más tarde y dejar que suene el porno y andar desnudo por los pasillos.

Pero a veces la casa es demasiado grande. A veces siento haber echado a los dioses de sus templos, y siento la soledad de la grandeza sin tocarla, obtengo el castigo sin la recompensa, desequilibro alguna balanza fundamental para el mundo y mis oídos recogen más sonidos que me desconciertan, mi sensibilidad se dispara por las nubes y me sorprendo llorando al ver un video de unos antidisturbios golpeando a una chica que se manifestaba pacíficamente en la calle, cuando el resto del tiempo la rabia que me produce la naturaleza humana de la que formo parte no se traduce en nada, tan solo en hastío y en zapatos grises.

A veces tengo miedo. Temo por mí y por el niño que fui. Siento como si me desdoblara y tuviera que cuidar de mí mismo y no tuviera respuestas ni palabras de consuelo para ese que soy yo aterrorizado ante mi propia vida. Siento que la tristeza no es un tumor que pueda tratarme, sino una fuente que me hace ser quien soy, un agujero negro del que brota todo mi ser, un acto de generosidad con el caos, la más absoluta e inexplicable soledad, a la que termino volviendo siempre, y entonces descubro que la necesito y que no la soporto. Y que necesito la libertad y que no la soporto. Y que me parte el corazón verme sufrir a mí mismo, en mi desdoblamiento, y siento un amor profundo por la persona que en algún momento he creído ser, o que he sido... y que tanta preocupación y tanta tristeza y tanto amor por mí mismo es insoportablemente doloroso.

Tengo que reconocer que tengo carencias que siento que se hacen crónicas. Ni siquiera estoy seguro de que sean reales. De que la balanza esté tan injustamente desequilibrada o de si soy yo, sobreprotector conmigo mismo, confiado de que mis quejas harán que el universo trate de enmendarse conmigo... el que se niega a ser objetivo y es incapaz de sentir el peso de la carga positiva.

Y en realidad

las cosas deberían ser más simples

no, no

las cosas son más simples

al margen de todo el ruido

de todas las gilipolleces

todos queremos ser felices

solo queremos ser felices

maldita sea, solo quiero ser feliz.

Esta noche me llevaré el pulgar a la boca

Y dormiré en posición fetal

Hace mucho, mucho tiempo que no soy feliz.

En mi casa hay ruidos, y tengo mucho miedo.

martes, 16 de agosto de 2011

Relato erótico en tercera persona


Escribía en un teclado extraño, de un tacto sísmico, de carrerilla, sin mirar la pantalla por miedo a reconocer la mediocridad de la pausa meditada. Así que buscó la bola de nieve, trató de ser fiel a las palabras que desfilaban por su cabeza, de honrar al fallo gramatical y llevarle flores al hospital a la nueva criatura de la errata, aquel pequeño, feo e insignificante fallo ortográfico al que esperaba una larga vida de reproches y zumos de cristal verde.
Temió sobre todo por la disculpa condescendiente, por la compasión, por la falsa bondad del que exime al pecador por pecador en vez de por su simple e inofensiva pureza errática. Llenó la casa de globos, se gastó todo el dinero en ellos, hizo con el papel con complejo de verde como el cemento con el neumático, se lo sacó de encima como supongo que se sacaría de encima una madre psicótica pasivo agresiva a una avispa irreverente que le rondara la cara en mitad de un seminario de filosofía zen y terapias de reflexología podal. Se sintió feliz por aquella certeza, porque hacía mucho tiempo que no estaba tan seguro de algo como para poner los cojones sobre la mesa del carnicero y retarlo sobre la actitud de una madre psicótica fumada de hierba y vestida como una hippie de las revueltas anti bélicas de la puta era del Vietnam.
No se apostó los cojones porque no había un carnicero cerca, pero ellos, sus cojones, lo apoyaron en caso de desestimar la lucha contra el folio en blanco, miento, contra la pantalla en blanco, corrijo, contra la pantalla iluminada de blancura interdivina a excepción de una barra de inicio y un cuadro de texto y sus correspondientes medidas matemáticas, sangrías y automatizaciones jodidamente diferentes al blanco. Esos cojones, insisto, se sintieron confraternizados y orgullosos de él y aunque entendían la importancia de esa lucha contra el cuadro de texto y le deseaban un buen escrito con el que impresionar al mundo y a las mujeres hermosas que hay dentro para, en un momento dado, incluso utilizar como reclamo a ese cerebro pensante y atormentado y elocuente para atraer a mujeres hermosas que empezarían sintiéndose atraídas por la evocación difusa de la psique para, efectivamente, acabar lamiéndolos a ellos, a esos valientes cojones que a pesar de desear con lascivia la lengua reptiliana, insisto, estaban dispuestos a interrumpir el proceso creativo del *hombre* para enfrentarse a una posible decapitación ante un carnicero experto que haría de ellos los nuevos Luis XVI de la realeza testicular.
Es importante que no idolatréis a los huevos porque... muy en el fondo de su bolsa escrotal, en las entrañas de la caldera central de la fábrica de espermatozoides destinados a morir contra las rocas de la celulosa, o aplastados contra el látex, o asesinados por la química occidental anti católica... tenían algo de acojone. Una especie de miedo chistoso. Un pánico muy gremial que los hacía temblar hasta provocar un seísmo muy cómico y muy dañino, que puede llegar a quebrantar (o partir, según el argot callejero) la mismísima polla.

Lo que quiero decir es que sentir ese apoyo testicular, esa reafirmación del yo animal, del ego Siffredi, lo impulsó con fuerza a desestimar la idea de buscar en internet a un carnicero comprensivo y con ganas de apostar en vez de seguir con lo que andaba, aquella carrerilla ciega sobre el teclado rugoso, aquel pacto con su ego humano e intelectual de no mirar jamás lo escrito, de no pensar en la coherencia ni en la cohesión ni en la gramática, al igual que no piensa en el olor ni en la suciedad el fontanero que desatasca una tubería... y con el mismo fin: Dejar paso al líquido, sentir la lluvia dentro, ahogar su sequía mental y despertar al gran pez, aunque fuera un pez muy hijodeputa y a veces lo mordiera y alimentara algunas conexiones neuronales aficionadas al existencialismo rancio y sin salida. Además... todo el que apuesta contra un carnicero sabe que lo único que puede ganarle es su colección de búhos de madera.

Es por eso por lo que empezó escribiendo, sin sospechar siquiera el motivo, algo así como:

"sintió el olor del tsunami
aquel cócktel de salitre rabioso
la altura destructora de la hidra
una muerte tal...
que solo podría ser fruto de la vida"

Luego se acojonó, sintió la enemistad de sus cojones, y escribió este relato erótico, casi sin faltas de ortografía, en tercera persona.

jueves, 11 de agosto de 2011

Dios por Dios es cuatro


Al parecer, son unos 50 millones de euros lo que nos va a costar la visita del Papa y toda su comitiva a Madrid en las jornadas de la "juventud". Que nos gastemos siquiera un euro, es más, que simplemente invitemos a venir oficialmente a un líder religioso que se jacta de considerar enfermos a los homosexuales, que no condena la pederastria ejercida por muchos de sus curas y obispos, y que no tolera ni respeta al resto de religiones o creencias o faltas de ella... y que además representa a la mayor multinacional histórica, manipuladora de mentes, instauradora de la cultura del miedo y de la culpa en la sociedad occidental, asesina, acomplejada y mentirosa... la iglesia católica... es cuanto menos un buen indicador de cuan podrido anda este mundo en el que vivimos.

Como hablar de la iglesia solo me produce rabia y odio y esa es la baza principal que ellos utilizan, me voy a limitar a poner el video de un tipo muy bien equilibrado. Uno que sabe canalizar esa ira de forma productiva y elocuente.

Ateísmo agresivo, porque no nos dejan más opciones.