viernes, 30 de marzo de 2012

29m, Huelga general, misantropía condescendiente



Queremos servir y no ser siervos. Ese es el problema de las revoluciones. Servir. Qué horrible palabra para el ser humano. Las cosas se usan, funcionan y cumplen funciones, sirven y facilitan o encajan y posibilitan y habilitan y dan soluciones. Cosas pensadas, enseñadas, diseñadas, programadas para...

No sé si el ser humano merece algo mejor. Pero no se trata de hacer méritos, yo no quiero servir. No quiero ser útil, no quiero cumplir una función. No quiero ser valorador por, o usado para, o bueno en. No quiero ser eficiente. La eficiencia no estará invitada al cumpleaños de mis palabras y mis conceptos.

Me gusta que mi pasividad moleste. Que mi inercia a la procastinación deslegitimice la importancia de las cosas. Que mi inoperancia sea una blasfemia del sistema. Que no hablen bien de mí los ratones de giro en rueda y circuito.

Mi apatía defiende mi existencia. Es un precio alto que no siempre me gusta pagar.
Quisiera poder ser algo para mí y nada para la nada. Para la nada, que es todo, que sois todos.
Y que algún dia nadie fuera nada para nadie y todos pudiéramos ser algo. Pero lo cierto es que hoy hay huelga general, las masas se juntan un rato, alivian sus culpas, gritan consignas abstractas, insultando a la obviedad con más obviedad, que es como si cogieras una verdad muy bella y la aumentaras hasta el píxel. Caminan juntos, muy pegados, hacia el final del recorrido pactado y legal al que les han permitido llegar.

Seguiremos siendo útiles, seguiremos sirviendo.

Cuando me muera
yo seguiré siendo nada
pero podré improvisar con vosotros el resto del camino
por fin juntos

jueves, 1 de marzo de 2012

No me cojáis del brazo, hijosdeputa

Yo he pasado mucho tiempo de mi vida pensando en la muerte.
No exactamente en ella, sino en el momento previo. Supongo que como todos. Tenemos un máster en hacernos a la idea de que el gran momento llegará, y aspiraciones comunes que se resumen en encontrarle el lado positivo al asunto. Asumir la muerte con tranquilidad y sosiego. Con entereza. Con dignidad y valentía. Sabiendo que lo que venga no importa, porque estamos preparados.

Es cierto que yo aún soy muy joven y que (presuntamente) tengo tiempo de cambiar esta visión que quiero compartir con nadie aquí hoy, pero creo que tengo claro que en mi caso, no habrá consuelo posible. Y tengo un argumento muy sencillo: mi madre.

Los ensayos de la muerte a los que nos sometemos cada año, esas gripes que nos tumban durante dias, las enfermedades pasajeras o duraderas, los momentos de debilidad... todos ellos me llevan irremediablemente a mi madre. Y es curioso porque nunca estuvimos especialmente unidos. Nuestra relación siempre fue un poco... problemática. Pero cuando estoy en la cama con fiebre, y mi temperatura corporal se declara anárquica, una profunda nostalgia hacia mi madre me embarga. Una nostalgia de algún lazo de unión que no estoy seguro de si llegó a existir, pero del que si estoy seguro que llegué a experimentar cuando fui niño.

Mi abuela, en su lecho de muerte, cuando apenas podía distinguir a los familiares que la contemplábamos agonizar, entre discursos dementes e inentiligibles soltaba a veces la gran frase: "mamá", "mi mamá"...

Qué coño significará eso. No habrá consuelo posible. Cuando las cosas se tuerzan, siempre pediremos auxilio materno. Quizá lo que signifique es que Dios es una mujer, un poco puta.

No tiene nada que ver, pero me apetece transcribiros un poema que acabo de leer de Pessoa. Es el típico poeta del que has oído hablar y que sabes que debe ser bueno. Pero me acabo de leer su libro de un vistazo, pasandolo por alto porque tanta rima y tanto cliché en voz alta me ha puesto un poco de los nervios. Pero esto que os dejo a continuación si que me ha gustado. Menos mal:

"Lisbon Revisited" de Fernando Pessoa:

No: no quiero nada.
Ya he dicho que no quiero nada.


¡No me vengáis con estéticas!
¡No me habléis de moral!
¡Llevaos de aquí la metafísica!
¡No me pregonéis sistemas completos,
no me pongáis en fila conquistas de las ciencias,
de las artes, de la civilización moderna!

¿En qué he ofendido a todos los dioses?

Si tenéis la verdad, guardáosla.

Soy un técnico, 
pero solo tengo técnica dentro de la técnica.
Fuera de eso, estoy loco, 
con todo el derecho a estarlo.

No me fastidieis, por el amor de Dios
¿Me queríais casado, futil, cotidiano y tributable?
¿Me queríais todo lo contrario, 
lo contrario de lo que sea?

Si fuera otra persona, os daría gusto a todos.
Así, como soy, teneis que aguantaros.

¡Iros al diablo sin mi!
¿por qué habíamos de irnos juntos?


No me cojais del brazo
No me gusta que me cojan del brazo.
Quiero ser solo. Ya he dicho que soy solo
¡Ah, que fastidio querer que sea de compañía

...

...

...

El poema sigue pero me he dado cuenta que no paro de cambiarle cosas y eso está feo. En realidad es un cabreo productivo mediocre, los he visto mejores, pero comparado con el rollito rima bécquer que había estado leyendo me pareció una maravilla. Ahora ya lo veo distinto. Pero eh, chicos, tiene buenas cosas. Me ha gustado lo del brazo. "No me cojáis del brazo, hijosdeputa". Entiendo esa impotencia. El hombre estaba loco y tenía todo el derecho a estarlo.

Eso es todo por hoy